
Lamentablemente se ha perdido el sonido, lo que añadido a su comicidad, hace que recuerde al cine mudo.
Pese a su tono ligero, se observan detalles propios de un atento lector y analista del Canon, por ejemplo, la costumbre militar de Watson de guardar el pañuelo en la manga.
La iconografía tópica del Detective le hace llevar ropas de origen escocés, confeccionadas con espesa lana, adecuada para el clima del país. Algunos Holmes, cuando viajan a países cálidos, adaptan esta vestimenta en un intento de no traicionar el tópico, conservando el corte pero con tejidos más ligeros: es el caso en O xangô de Baker Street. En este caso se adapta incluso el deerstalker, que era necesario conservar para el juego de cambio de papeles, asumiendo la ya inevitable lectura de este tocado como «gorra de detective». Este juego permitirá un chiste, el más cruel de la escena, a costa de Watson.
Una pequeña joya que nos permite soñar cómo esta estupenda película hubiera podido ser una obra maestra.
2 comentarios:
¡Genial!Digno del mejor Wilder. Gracias por el regalo.
¡De nada! Es cierto que se ven rasgos clásicos del maestro Wilder en este fragmento. Hubiera podido ser la su mejor película y la mejor sobre Sherlock: muchos fantaseamos con la remota posibilidad de que un día aparezcan los fragmentos desaparecidos y se edite una versión completa.
Publicar un comentario