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domingo, 8 de enero de 2012

Un gran hound

La nueva serie de la BBC prometía mucho en su primera temporada, sin embargo, pese a los buenos momentos que nos hizo pasar, no siempre cumplía tales promesas. Tras el excelente primer episodio de la segunda temporada, el segundo la confirma como una adaptación digna de figurar en el panteón de los grandes Holmes.

El suspense está perfectamente conseguido, el misterio bien construido y se soluciona de manera convincente y elegante. Los que se acercen por primera vez al universo holmesiano a través de este episodio pasarán un gran momento detectivesco. Los holmesianos curtidos, además, podrán disfrutar de infinidad de detalles que les remitirán al Canon. Solo en la escena introductoria en Baker St. se alude a BLAC, a la solución al 7%, a la pantufla persa, entre otros, salpimentado el conjunto con tics que inevitablemente harán pensar en Jeremy Brett.

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Todas esas referencias, así como muchas otras que se irán desgranando a lo largo del episodio, no son simples guiños: en cada caso están justificadas por el guión y contribuyen al desarrollo de la trama o la compresión de los personajes. Aveces, incluso sugieren una posible lectura insospechada del original. Las interpretaciones, de un Cumberbatch y un Freeman cada vez más en la piel de sus personajes, pero también de los secundarios, resultan todas execelentes.

Se hará larga la espera hasta el próximo episodio «La caída de Reichenbach», juego de palabas en inglés entre «fall», caída y «falls», cataratas. Entre tanto...
¡Aventúrense en el páramo durante la noche!

miércoles, 4 de enero de 2012

Juego de sombras

Si es usted de aquellos que desaprobaron la primera película de Ritchie sobre el Detective, es mejor que no pierda su tiempo en ver la secuela.
Si es usted uno de esos holmesianos abiertos a los más libres pastiches, o si es usted totalmente incodicional del sutil esgrima cerebral entre Moriarti y Holmes, o bien de aquellos que disfrutaron de la primera película, es mejor que no pierdan su tiempo en ver la secuela.

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Usted haría bien en pagar su entrada si quiere ver un grupo de estrafalarios aventureros matando moscas a cañonazos en un delirante y confuso viaje por Europa o si le hacían gracia los anacronismos en las películas de Pajares. Ni siquiera el maravilloso Stephen Fry, que hubiera podido ser uno de los mejores Mycroft de la historia, consigue alzar algo la pobreza del conjunto.

SHERLOCK HOLMES: A GAME OF SHADOWS
Fry es perfecto para interpretar a Mycroft y con un guión a la altura hubiera podido rivalizar con el mejor de la historia del cine, interpretado por Robert Morley. Ambos actores tienen en común el papel de Oscar Wilde

Lo mejor:
Algunas referencias: Por ejemplo, «Hamish» como segundo nombre de Watson —al que también se alude, por cierto, en la serie que reseñábamos en el post precedente— o las condecoraciones que luce el buen doctor: al menos una de ellas se parece bastante a la que recibieron los veteranos heridos en la batalla de Maiwand. En algún lugar habrá un asesor con una úlcera.

Lo peor:
Difícil decisión. Valga como ejemplo el lamentablemente previsible momento Pulp Fiction.

Para aquellos que a pesar de todo vayan al cine ¡Ánimo!

lunes, 2 de enero de 2012

Escándalo en Belgravia

Esta noche, a las 20h10, se ha estrenado en la BBC1 el primer episodio de la nueva temporada del Sherlock de Moffat y Gatiss. Algunas notas a vuela pluma, recién terminado el primer visionado:

El resultado es más que satisfactorio: algunas peripecias resultan sorprendentes incluso para espectadores experimentados, la ambigüedad moral de Irene Adler, así como la de su relación con el Detective, está más que conseguida; su duelo intelectual navega por aguas profundas.



También se da espacio para desarrollar las relaciones entre otros personajes: por supuesto, entre Holmes y Watson y también entre éstos y Ms. Hudson e, igualmente, Mycroft, secundarios importantes en esta ocasión. También vemos una fusta usada como arma, aunque, en esta ocasión, no en manos del Detective.

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Imagen tomada del blog de Watson

Como en la temporada precedente, hay abundantes referencias a aventuras canónicas; son importantes para el desarrollo de la trama, naturalente, SCAN, pero también SILV, a cuya escena del crimen Sherlock envía a Watson en su lugar, como en ocasiones hace en el Canon.
Referencias menores, a menudo simples guiños o chistes dedicados a los espectadores holmesianos, como GREE, SPEC, PRIO o ENGR e incluso a algún caso aludido, como el de los «camafeos del Vaticano».

Una referencia a la iconografía tradicional de Holmes es introducida con ingenio: el guión justifica que Cumberbatch se calce un Deerstalker. En nuestro futuro post sobre esta gorra será necesario volver sobre esta escena.

miércoles, 15 de junio de 2011

El horrible asunto de los recién casados desnudos

Por fin podemos ofrecerles una de las escenas eliminadas en el montaje que se estrenó finalmente en las salas de La vida privada de Sherlock Holmes, de Billy Wilder: «The Dreadful Business of the Naked Honeymooners» con subtítulos en español. No añadiremos nada sobre la azarosa producción de esta película, remitimos a los curiosos al estupendo artículo sobre el particular publicado en el blog 221b (en cuatro partes: 1, 2, 3 y 4).
Lamentablemente se ha perdido el sonido, lo que añadido a su comicidad, hace que recuerde al cine mudo.
Pese a su tono ligero, se observan detalles propios de un atento lector y analista del Canon, por ejemplo, la costumbre militar de Watson de guardar el pañuelo en la manga.

La iconografía tópica del Detective le hace llevar ropas de origen escocés, confeccionadas con espesa lana, adecuada para el clima del país. Algunos Holmes, cuando viajan a países cálidos, adaptan esta vestimenta en un intento de no traicionar el tópico, conservando el corte pero con tejidos más ligeros: es el caso en O xangô de Baker Street. En este caso se adapta incluso el deerstalker, que era necesario conservar para el juego de cambio de papeles, asumiendo la ya inevitable lectura de este tocado como «gorra de detective». Este juego permitirá un chiste, el más cruel de la escena, a costa de Watson.



Una pequeña joya que nos permite soñar cómo esta estupenda película hubiera podido ser una obra maestra.

domingo, 29 de agosto de 2010

El Sherlock de Moffat y Gatiss: el regreso

La BBC ha confirmado hoy, tal como habíamos pronosticado aquí hace unas semanas, el regreso de su serie Sherlock. La segunda temporada constará también de tres episodios y se emitirá en otoño de 2011.

lunes, 9 de agosto de 2010

El Sherlock de Moffat y Gatiss

La serie Sherlock, creada por Steven Moffat y Mark Gatiss, se compone de tres episodios, emitidos originalmente por la BBC el 25 de julio, el 1 y el 8 de agosto del presente año respectivamente. Tras la buena recepción del primero, la productora ha sugerido vagamente que podríamos esperar más episodios en el futuro.

Toda adaptación de Sherlock Holmes de calidad se debe un análisis interesante del Canon. Veamos cuál nos proponen aquí:

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Londres es casi un personaje más

Las dificultades del mundo moderno
Las transposiciones de una narración o asunto a un tiempo posterior al cual éstos se desarrollaban originalmente implica una decisión fundamental ¿la diégesis original es conocida, como realidad o como ficción, en el mundo que postulamos? La decisión más habitual es que no se conozca. Por ejemplo, en el Hamlet de Kenneth Branagh, pese a desarrollarse en un ambiente de principios del s. XIX, nadie parece darse cuenta de que les ocurre lo mismo que en la tragedia de Shakespeare, aunque era muy famosa en aquella época; es decir, se postula un mundo en el Shakespeare no ha existido. El segundo caso, que la obra sí exista en el mundo postulado, es menos frecuente, pero la encontramos, por ejemplo, en el largometrage Mujeres en Venecia, adaptación del Volpone de Ben Jonson, o en la fallida serie Hyde de Moffat, donde los personajes sí conocen la obra original y comentan los paralelismos.

En la serie que nos ocupa se postula un mundo en el que el Holmes literario no ha existido. Un mundo sin Holmes no sería el mismo, no sólo porque no existiría el museo del 221b de Baker Street, en cuyo lugar encontramos una residencia, y demás lugares de culto, estudios, pastiches y souvenirs, sino por el estímulo que significó el personaje para la popularidad de la aplicación de técnicas científicas a la investigación policial, en incluso para su desarrollo —recordemos que Locard lo consideraba su inspiración— . Estas consideraciones han de obviarse, por supuesto, cuando aceptamos el pacto de ficción que se nos propone.

Otra dificultad es que un Holmes contemporáneo ha de renunciar a algunos de sus atributos tradicionales. Un ejemplo es su tabaquismo compulsivo, resuelto por los guionistas con ingenio y humor: «Un caso de tres parches de nicotina». Otro ejemplo, relacionado con lo que comentábamos más arriba, es que Holmes estaba en la punta de la tecnología y la ciencia forense de su época, superando con mucho a la policía oficial. Recordemos, por poner un solo ejemplo, SHOS: «Desde que cacé a aquel monedero falso por las virutas de zinc y cobre en la costura del puño, han empezado [en Scotland Yard] a darse cuenta de la importancia del microscopio». Mantener esa prioridad holmesiana hoy hubiera significado tecnificar demasiado la serie, entrando en el ámbito, casi de ciencia ficción, que ocupan series como SCI, desnaturalizando el personaje.
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Hace cinco años, en China, el callejero londinense era un libro que todo el mundo tenía


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O la policía metropolitana no autopsia a los suicidas o se les pasó un tatuaje


Por último, hemos de señalar que la serie se inscribe en una larga tradición de actualización del personaje. Las primeras adaptaciones fílmicas le situaban sistemáticamente en la época de la producción, porque le consideraban todavía lo suficientemente contemporáneo, de manera parecida a lo que nos ocurre hoy con la serie cinematográfica de James Bond o con Los Simpsons. Hasta el Perro de los Baskerville de 1939, la primera película protagonizada por Rathbone, no se tomó conciencia de que la diferencia de ambiente y tecnología era excesiva y hubo una voluntad de recreación de la época victoriana. Aunque esa premisa se observó en la película siguiente, Sherlock Holmes contra Moriarty, la serie de películas protagonizada por Rathbone pasó inmediatamente a ambientarse en el mundo contemporáneo La voz del terror, 1942— por lo que hemos de situar ahí el primer intento consciente de actualización del personaje, tendencia que no se rompería hasta el Perro de la Hammer, en 1959.

El caso de la muleta de alumino:
El mayor logro de la serie es la coherencia en la motivación de los protagonistas. ¿Qué hace que Holmes quiera a Watson como compañero y viceversa? Al margen de cierta tensión sexual no resuelta, sugerida por numerosos comentarios equívocos, Holmes explicita que necesita un asistente frente a Lestrade (15'45'', primer episodio) ¿Por qué? él mismo da la respuesta «Pienso mejor en voz alta» (47'45'' 1er. ep.), pero, sobre todo; «El genio necesita un público» (48'31'' 1er. ep.); aunque lo dice hablando del asesino, es evidente que se lo aplica así mismo y así lo entiende Watson que responde con un asentimiento irónico, en un diálogo que expresa un análisis en el que estarán de acuerdo muchos lectores del Canon.

Más interesante todavía es la motivación de Watson. La posibilidad de que la herida en la pierna de Watson sea de origen psicosomático es ya clásica. Barring-Gould atribuye la idea a un corresponsal que prefiere guardar el anonimato, pero la explica como una somatización de su inferioridad respecto a Holmes, tanto intelectual como físicamente, a lo largo de sus aventuras. En cambio, en la serie, se considera que la cojera procede de la inacción; echa de menos la guerra y, junto a Holmes, el viejo soldado se siente de nuevo en el campo de batalla, según el agudo análisis de Mycroft (39'30'' 1er. ep.), subrayado en diversas ocasiones del primer episodio, en particular, cuando olvida su muleta en el restaurante para lanzarse a una persecución (51'51''). Esto es coherente con el Canon, ya que se queja de su pierna en SIGN en un momento sedentario y jamás lo hace en escenas de acción, donde debería, precisamente, solicitar la pierna.

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Ella era el objetivo del asesino, pero Watson la deja sola para ir a proteger a Sherlock: Cada cual sus prioridades

Incluso la señora Hudson tiene una motivación satisfactoria. El hecho de que deba un favor a Holmes justifica la paciencia que tiene con él desde un principio y su difunto marido delincuente la dota de un pasado sugerente. Más importante todavía: la relación con sus inquilinos en el Canon tiene cierta ambigüedad, ya que, pese a ser la propietaria, parece asumir funciones de servicio —contradicción explicitada en los diálogos de la serie repetidamente «I'm your landlady not your housekeeper!»—. Esto queda explicado con sutiliza por el carácter maternal de la señora, del que abusan los inquilinos, a los que no les falta una faceta infantil, como también observara la Mrs. Hudson de la serie de Granada (TWIS).

Holmes y la realidad
Un aspecto muy interesante del Canon, pocas veces explotado en las adaptaciones, es el hecho de que Watson da al público información crucial sobre la vida y los métodos de Holmes y la gente que lo rodea, lo que podría dar una ventaja a los criminales; podemos verlo en una de las películas de la Universal, donde la malvada dice haber estudiado los métodos de Holmes en las obras de Watson. Con la actualización este efecto se amplifica, ya que la información se genera y transmite mucho más rápido. Watson lleva un blog, equivalente a las entregas de la revista Strand; «Estaría perdido sin mi Boswell blogger» (3er ep. 10'53''). La página de Holmes viene a ser el equivalente, en el primer episodio, del artículo «El libro de la vida». Si la creación de falsos blogs atribuidos a los personajes es frecuente, recordemos el caso de Cómo conocí a vuestra madre, dada la particular relación de las aventuras holmesianas con la realidad (que hemos comentado varias veces 1 y 2) aquí juegan un papel mucho más importante. Blogs de otros personajes, en los que podemos trazar sus relaciones y encontrar pistas, son el de la empleada de la Morgue del St-Barts y el de Connie Prince, víctima en el tercer episodio. Entre otras consecuencias, esto hará que Moriarty conozca los hábitos y dirección de Holmes y que éste deba sufrir las burlas de la policía oficial por no saber que la Tierra gira alrededor del Sol.

Un elemento fundamental de los estudios holmesianos es analizar hasta qué punto el Watson escritor modifica los hechos y la cronología y por qué razones, deliberadas o no. En las adaptaciones fílmicas, es fundamenta el análisis del personaje Watson, ya que la narración en este medio tiende a ser objetiva, desde un punto de vista exterior, por lo que la faceta del doctor como narrador y foco de la acción queda necesariamente disminuida. Esperamos tener ocasión de analizar en profundidad estos aspectos; por el momento podemos observar, en relación con esta serie, que, pese a focalizarse la acción en Watson en los primeros minutos, pasa enseguida a un punto de vista más objetivo, en el que aparece a menudo información a la que ni siquiera tiene acceso y, por consiguiente, nunca nos la podría haber hecho llegar como narrador. En esto juega un papel interesante también el blog, ya que vemos en él que Watson saca a veces conclusiones equivocadas, que miente o que oculta datos.

Gigante
A brazo partido contra el Gólem
Los episodios
Estamos, pues, ante una serie que cumple con las dos premisas fundamentales que una adaptación del mundo sherlockiano necesita: un análisis interesante del Canon y un análisis inteligente de Watson. A demás de ello cuenta con actores muy adecuados, con una excelente banda sonora y una bonita fotografía que saca partido de los paisajes y pálida luz de Londres. Todo ello aderezado con los ya inevitables recursos narrativos para expresar las observaciones o deducciones de Holmes —contrapicados, montajes frenéticos, primerísimos planos, cambios en el ritmo, flashbacks, texto sobreimprimido, etc.—, carismáticos villanos —en particular el Gólem, referencia al Creeper de La perla maldita—, simpáticos guiños al Canon —solo hemos mencionado algunos de los muchos que hay— y leales siddekicks —Hasta Lestrade y Mycroft tienen el suyo respectivo— ¿Qué más se puede pedir? Casos interesantes desarrollados en un guión sólido:

Se ha señalado cierta debilidad en la trama policial del primer episodio. Lo cierto es que cumple su papel, que es restringido, ya que la mayor parte del metraje se dedica a presentar a los personajes y el encuentro entre ellos, incluyendo a Mycroft. Lamentablemente, el segundo episodio no puede recurrir al mismo argumento para justificar su debilidad; algunos elementos están tomados por los pelos y las referencias canónicas se hacen más raras o son muy generales; por ejemplo, los dos crímenes de habitación cerrada se podrían relacionar con EMPT y SIGN respectivamente, pero no deja de ser un tópico de toda la novela policíaca desde Poe. No obstante, ha tenido una buena recepción.

Es decir, las acertadas premisas iniciales nos permitían esperanzas de un desarrollo más interesante de las tramas, esperanzas frustradas claramente en «El banquero ciego». La tercera entrega no llega a satisfacer todas las promesas, pero enmienda la confianza perdida allí hasta donde su final abierto, insatisfactorio por definición, se lo permite. La baza de «El gran juego» es meter un gran número de casos breves en un solo episodio, entre ellos el de los planos del Bruce Partinton, en este caso un misil, en una memoria Usb desaparecida.

La falta de claridad de la productora sobre la posible continuación, el final muy abierto y las reacciones de los personajes secundarios en los blogs de la serie sobre la desaparición de Sherlock, Watson y Moriarty, sugieren un truco publicitario, un intento de provocar la reacción del público pidiendo el retorno de sus héroes, como ocurrió en su día tras el incidente de Reichenbach, cataratas sustituidas aquí por una humilde piscina.

domingo, 23 de mayo de 2010

Holmes y el ajedrez

Una primera versión de este artículo apareció en El Predicador Malvado en septiembre de 2008. La publicamos aquí con importantes mejoras y adiciones.

El ajedrez aparece frecuentemente en las obras de ficción: en ocasiones como un mero elemento ambiental evocador o atributo de un personaje al que se quiere presentar como inteligente, reflexivo o incluso maquiavélico. Otras veces, con mayor desarrollo, puede aparecer una partida, parcial o completa. Un recurso muy utilizado es el del ajedrez como metáfora del enfrentamiento entre dos personajes, que puede funcionar a varios niveles, desde el más metafórico hasta la partida auténtica a la que aludíamos antes, pasando por diferentes formas de calco de la estructura de una partida o de los movimientos de las piezas por el argumento. Esta transposición de la estructura del ajedrez a la narración ha propiciado obras tan interesantes como La torre herida por el rayo, de Arrabal, o la película Fresh e incluso obras maestras como La defensa, de Nabocov, y también desafortunados experimentos como La tabla de Flandes o Jaque al asesino. El análisis de estas alusiones ajedrecísticas en las artes narrativas, pero también en las plásticas, es el objeto del excelente blog Artedrez, por lo que remitiremos a varios de sus artículos en este post, en el que nos centraremos en el ajedrez en el ámbito holmesiano.

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El tablero jaquelado y sus piezas forman parte de los elementos que encontramos de manera recurrente en las recreaciones de las habitaciones del 221b de Baker Street, pese a que el Canon no los mencione. Arriba, un ejemplo tomado del telefilm El caso de la media de seda

Dentro de la categoría de objetos no mencionados en el Canon, y sin embargo de persistente presencia en las recreaciones de las habitaciones del 221b de Baker Street, está el tablero de ajedrez; pero antes de examinar la explotación de este elemento en pastiches y adaptaciones, veamos qué papel juega en las narraciones de Doyle. Al contrario que Philip Marlowe, capaz de resolver el enigma de la esfinge, no vemos a Holmes acercarse a un tablero en todo el Canon. La alusión más famosa la encontramos en RETI (nada que ver con el jugador Richard Réti ni con la apertura a la que da nombre) en el que este juego había sido el medio a través del cual el asesino y la víctima habían trabado su relación. Hablando del asesino, muy inteligente, pero de dudosa cordura, explica Holmes «Sobresalía en ajedrez, lo que es rasgo de una mente intrigante». Estamos por tanto en el ajedrez como atributo maquiavélico al que hemos aludido. Esto ha hecho pensar a muchos que Holmes no apreciaba este juego; se le podría objetar que la víctima era un jugador de parecido nivel. Además, si el ajedrez se relaciona con el crimen, precisamente por ello lo consideraría digno de estudio. Juan Requena, en su artículo sobre este relato, considera que su estructura imita la de una partida, como en los casos que hemos mencionado más arriba. Sólo en ese caso debería estudiarlo el Detective, ya dice en STUD que sólo le interesa profundizar en los conocimientos y habilidades que puedan serle útiles en su oficio y el ajedrez, como observaron Unamuno y muchos otros, sólo sirve para jugar al ajedrez. No obstante, ese principio de economía holmesiana es contradicho por las acciones y decires del personaje en numerosas ocasiones a lo largo de sus aventuras, como han señalado muchos autores.

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Uno de los tópicos más visitados por el arte, ya desde Omar Jayyam, es el que compara a los humanos y sus vidas, sujetas a causas que se les escapan, con las piezas de ajedrez. A esa imagen aluden estos fotogramas: en el primero, del episodio que adapta REDC de la serie de Granada, Holmes se ayuda de unos trebejos para representarse a los miembros de la asociación criminal a la que alude el título; en el de abajo se subraya la metáfora por el pequeño tamaño de los personajes en Basil, el ratón superdetective

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En cuanto a los trebejos como metáfora del enfrentamiento entre dos personajes, se explota en extracanónicamente a menudo para retratar el antagonismo Holmes-Moriarty, ya que subraya su aspecto intelectual. El texto, por su parte, prefiere una metáfora esgrimística o pugilística, ya que Holmes describe su lucha «silenciosa» con el Napoleón del crimen como «the most brilliant bit of thrust-and-parry work in the history of detection» (FINA). Se recurre, sin embargo, a la ajedrecística, para describir su enfrentamiento con el Conde Sylvius: «Holmes looked at him thoughtfully like a master chess-player who meditates his crowning move» (MAZA):

Simpsons in the Strand
Si The Simpsons-in-the-Strand nació con la intención de dar sus cartas de nobleza a la gastronomía británica, su vocación ajedrecística es evidente desde el portal. Abajo, a la izquierda, la «Inmortal», en una animación tomada de la Wikipedia. A la derecha, hemos marcado con un punto rosa la situación del restaurante en el Stanford's Map Of Central London de 1897. La calle mantiene aún hoy el antiguo sistema de numeración que describimos en su momento a propósito de Baker Street y se encuentra en el número 100

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Podemos esforzarnos en encontrar una referencia indirecta: a Holmes y a Watson les gusta cenar en el Simpsons, donde se dan cita en ILLU y pretenden restaurarse al final de DIYN, tras varios días de ayuno de Sherlock. Este local no sólo es famoso por su cocina, sino también como club de ajedrez: fue frecuentado por Staunton y escenario de la «Inmortal» jugada por Anderssen y Kieseritzky en 1851. Podemos, pues, especular que si nuestros amigos eran habituales de The Grand Divan, deberían haber entrado en contacto con este ambiente.

En todo caso existe, como decíamos al principio, una atracción entre los dos mundos; veamos cómo se ha explotado en cine y televisión, en literatura y... en ajedrez:

Empecemos por citar algunos ejemplos fílmicos:

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Arriba vemos a Basil Rathbone en Sherlock Holmes desafía a la muerte, abajo Jeremy Brett reflexiona frente una posición en el episodio «The Abbey Grange», detalle que no se menciona en el relato

«The Abbey Grange» 1

En el episodio que adapta ABBE de la serie de Granada, Holmes se detiene unos instantes frente un tablero, aquí metáfora de la reflexión profunda en la que está sumido. Inversamente, en The Sevent-per-cent Solution (Elemental, Dr. Freud en España) maltrata y desordena las piezas, expresando así el desorden mental y la incapacidad en la que le ha sumido el abuso de la droga.

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Sherlock delirante en The Sevent-per-cent Solution

En Sherlock Holmes desafía a la muerte, uno de los largometrajes protagonizados por Basil Rathbone para la Universal, el Detective descifra los versos de un ritual ancestral, una versión ajedrecística del de los Musgrave: el hall de la mansión es un gran tablero no había más que fijarse en las baldosas y los versos que la familia debe repetir de generación en generación, en realidad un mensaje cifrado para descubrir un emplazamiento secreto, son los movimientos de una partida (más información en el post correspondiente de Artedrez).

En la versión de la Hammer del Perro de los Baskerville vemos a Peter Cushing enfrascado en una posición mientras escucha la lectura del doctor Mortimer: la posición de las piezas no tiene mucho sentido, como analiza esta entrada de Artedrez; podemos pensar que el detective pretendía únicamente mostrar su falta de interés por la polvorienta leyenda que le estaban contando.

The Hound Hammer
Peter Cushing parece entusiasmado con su movimiento en la película de Terence Fisher

Como Cushing, su gran amigo Christopher Lee interpreta a Holmes en varias ocasiones. Nos presenta aquí otro aspecto del ajedrez: la partida amistosa. Watson juega con negras en The leading Lady.

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Vemos a MacNee jugar dos partidas en este artículo; esta como Watson y otra como Sherlock

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En Young Sherlock Holmes (en España El secreto de la pirámide) Watson y Elizabeth aparecen jugando, pero ella mira más a Holmes que al tablero. Abajo, Rathbone se distrae de la tediosa travesía jugando con otro pasajero del paquebote en Persecución en Argel

Persecución en Argel

Dos ejemplos de partida entre Holmes y Moriarty en la pantalla:
En Hands of a Murderer vemos como el archicriminal visita al Detective en su propia casa, como en FINA, solo que aquí el célebre diálogo toma la forma de un desafío ajedrecístico.



En The Hound of London vemos como Moriarty opta por la defensa Caro-Kann. Hasta el cuarto movimiento siguen lo que podría haber continuado como la variante Bronstein-Larsen o la Korchnoi, lo que dice mucho de la capacidad de los jugadores, ya que la acción se desarrolla décadas antes de que éstas sean estudiadas en profundidad. Lamentablemente, el profesor cae en una celada que le tiende Holmes con goloso cebo, recibiendo un mate prematuro. 1. e4 c6 2. d4 d5 3. Nc3 dxe4 4. Nxe4 Nf6 5. Qd3 e5 6. dxe5 Qa5+ 7. Bd2 Qxe5 8. O-O-O Nxe4 9. Qd8+ Kxd8 10. Bg5+ Kc7 11. Bd8# 1-0.



Curiosamente, el actor que interpreta a Moriarty se equivoca cuando enuncia uno de sus movimientos. MacNee como Holmes está más cómodo en esta escena que en las que implican movimiento

En ambos casos, desmintiendo la mencionada cita de Unamuno, las partidas afectan a la acción; si en el segundo lo hace gracias a una apuesta, en el primero se acude al grado metafórico, ya que si Holmes hace mate al rey negro (mata a Moriarty) deberá sacrificar varias de sus piezas, ya que éste guarda rehenes que serán ejecutados si algo le ocurre.

Un ejemplo interesante, como era de esperar en una producción soviética, lo encontramos en el episodio «Bloody inscription», de la serie protagonizada por Basili Livanov. Al contrario que en The Hound of London, no se usa una variante moderna, sino una bien conocida desde el s. XVI: Holmes opta por la defensa de los dos caballos. Podemos seguir con precisión los ocho primeros movimientos: 1.e4 e5 2.Nf3 Nc6 3.Bc4 Nf6 4.Ng5 d5 5.exd5 Na5 6.Bb5+ c6 7.dxc6 bxc6 8.Be2 h6, que trazan la variante Suhle de la linea Blackburne. Lamentablente, la continuación de la partida no es tan rigurosa como había sido su apertura.



El uso narrativo del juego aquí es muy particular. Los creadores de la serie se toman la libertad de dinamizar escenas canónicas que consideran demasiado discursivas para la narración fílmica aderezándolas con acciones. Ya vimos (aquí) como insertan las sospechas y descubrimientos sobre la verdadera naturaleza de las actividades de Holmes por parte de Watson (STUD) en un combate de boxeo. Análogamente, inscriben la escena canónica del examen del reloj heredado de Watson (SIGN) en una partida de ajedrez. La partida, además, proporciona una excusa dramática natural para que Watson saque su reloj del bolsillo.

Enigma Livanov Enigma del ratón
La posición de la izquierda es la que vemos en «Bloody inscription» tras varios movimientos escamoteados, en los que las blancas no han sido muy sensatas. Vemos que el alfil toma el caballo negro en c4 y luego Holmes da mate con caballo; de nuevo han debido de escamotear movimientos, pues no es posible tal mate en uno solo. La de la derecha esquematiza la de Basil, ratón superdetective que vimos antes. El ratón juega la torre negra a h4, jaque mate; si aceptamos la metáfora de Jayya ¿significa que el detective es dueño de su propio destino?

Last Vampire
Otra alusión al ajedrez en la serie de Granada, en esta ocasión en el episodio «El último vampiro». Retrata al joven Jack Ferguson, de inteligencia poco común, pero perturbado

El último episodio de la paraholmesiana serie Murder Rooms se titula «La estrategia del caballero blanco» (recordemos que knigth se puede traducir como caballero o caballo del ajedrez). Podemos ahí ver una referencia a otra gran obra victoriana que se inspira en la estructura de una partida: Alicia a través del espejo, de Lewis Carrol.

Piezas 2
Existen numerosos juegos de piezas inspirados en los personajes del ciclo holmesiano, aquí vemos dos ejemplos (tomados de aquí y de aquí, respectivamente). Más abajo, un juego a la venta en la tienda del museo de Baker Street (foto original)

Piezas 1

Ajedrez de Baker Street

Ajedrez SH Variantes
Este modelo pueden encontrarlo en la tienda ajedrecística parisina Variantes

En el ámbito de los pastiches y de la literatura ajedrecística también se ha sacado partido de esta relación:
El pastiche por antonomasia en relación con este asunto es Juegos y problemas de ajedrez para Sherlock Holmes, de Raymond Smullyan. El estilo y el tono serán apreciados por los aficionados; la sorpresa del doctor cuando Holmes le propone ir a un club de ajedrez es similar a la que recibe cuando se entera de la existencia de Mycroft. Muy hábilmente, Smullyan dedica el libro al ajedrez retrospectivo, es decir, a problemas en los que hay que descubrir, no los movimientos que siguen, sino los que preceden a la posición dada. De esta manera se salva la dificultad del supuesto desinterés de Holmes en las materias sin relación con la ciencia detectivesca. Si no han tenido ocasión de leerlo aún, aquí publicamos un fragmento con uno de sus problemas y aquí su solución. También tiene algo de acertijo el pastiche en lengua española, «El caso del ajedrecista retirado», de Francisco Domínguez Pérez.

Harry Nelson Pillsbury Black Peter
A la izquierda, Harry Nelson Pillsbury ¿eran él y Holmes una misma persona? A la derecha Holmes investiga en la cabaña de «Black Peter» donde hay un damero, según la ilustración de Frederic Dorr Steele

En el artículo «The Hoax of his Career», Thomas Hailey defiende que el genio ajedrecístico norteamericano Harry Nelson Pillsbury era, en realidad, Holmes bajo una falsa identidad, tal como nos informa Zsuzsa Polgár en su blog.

Holmes Moriarty P.G. Keeney The Chess Correspondent Jan 1945
A la izquierda, partida aparecida en el número de febrero de 1962 del Chess Review (páginas 45-47) por Fritz Leiber. Blancas, Mr. Sherlock Holmes, Negras, Profesor James Moriarty. Gambito de dama rehusado. A la derecha, un problema creado por P.G. Keeney, aparecido en el The Chess Correspondent de Enero de 1945. Mate en dos «Watson ¿puede usted resolver esto?» Es más sutil de lo que parece. Solución, aquí

En su artículo «Chess and Sherlock Holmes», Edward Winter censa varios textos impresos que han explotado la relación entre el Detective y los trebejos. Entre los textos narrativos, a demás del ya mencionado libro de Smullyan, relatos como «The Case of the Mental Detective» de William R. Hartston o «The Mystery of the Missing Pawn» de H.T. Dickinson. Este último pueden leerlo completo ahí mismo, ya que reproduce las páginas 33 y 34 del número de enero de 1911 del British Chess Bulletin, donde apareció el relato en cuestión. Menciona también artículos y alusiones diversas en publicaciones holmesianas, ajedrecísticas y de carácter general. En ellos encontramos problemas y partidas atribuidas al Detective. Un elemento muy interesante de estas partidas es que proponen el ajedrez como un género de ficción creativa ¿cómo jugarían Holmes y otros personajes del Canon? La información que nos dan los relatos proporcionan las pistas y las restricciones sobre las que el creador de una partida ha de hacer la elección de las aperturas, estrategias, etc. Como ejemplo, reproducimos aquí una de éstas, que le enfrenta una vez más a Moriarty y uno de aquellos, que Holmes propone al análisis de Watson. Que Holmes proponga un problema a Watson reproduce el esquema canónico en el que el detective reta al doctor a usar sus métodos, como al principio de HOUN a propósito del bastón del doctor Mortimer o cuando somete a su análisis la carta del rey de Bohemia en SCAN.

Winter no se priva de algunas alusiones gráficas, como esta ilustración de cubierta francesa que pueden ver abajo y que explota la polisemia de la palabra échec, que podemos traducir tanto por jaque como por fracaso y la de uno de los pastiches de de Carole Buggé, The Star of India.

The Star of India Un échec de SH
En la ilustración de cubierta del pastiche de Buggé, los personajes aparecen como piezas, recordando de nuevo la metáfora de Jayyam; también se hace en las de las dos ediciones del de Smullyan que vemos abajo al imaginar, de diferentes maneras, la pieza comida como víctima de un asesinato

Portada Smullyan

El uso de elementos ajedrecísticos en las artes plásticas y narrativas se asocia a la inteligencia, la estrategia, la complejidad, la manipulación, a la ciencia cuando es arte y a la intriga; todos esos ámbitos son también los del detective de Baker Street, por lo que su relación es muy fecunda y nos dará todavía muchas satisfacciones. Ante tal prolijidad, este artículo renuncia humildemente a la exhaustividad.


En los diagramas, a la excepción del de la Inmortal, que está tomado de la Wikipedia directamente, las piezas están basadas en una de las fuentes para ajedrez que ha diseñado Armando Hernández Marroquín: Chess Condal. La capitular está montada sobre una captura de pantalla del episodio que adapta REDC de la serie de Granada. El pastiche de Francisco Domínguez Pérez está tomado de Sherlock-Holmes.es, una de las direcciones recomendadas en el blogrol, en otra, El diario de la señora Hudson, se nos llamó recientemente la atención sobre él.

PS: En este artículo hemos mencionado a Raymond Smullyan, a quien debemos muchos acertijos lógicos, matemáticos y ajedrecísticos. Acabamos de enterarnos de que el gran clásico en ese campo, Martin Gardner, murió ayer. Resolvamos un problema de matemáticas recreativas en su memoria.

domingo, 16 de mayo de 2010

Sherlock Hemlock

Hoy se cumplen 20 años de la muerte de Jim Henson, uno de los artistas mayores del siglo XX. Él y su equipo crearon gran cantidad de personajes interesantes, entre los cuales se encuentra Sherlock Hemlock, la parodia de Holmes en Sesame Street (Barrio o Plaza Sésamo, en los países de habla hispana). En principio era lo que en el taller de Henson llaman un «Anything Muppet», es decir, una marioneta sin rasgos faciales, a la que se añaden ojos, nariz, complementos, etc. a la manera de Mr. Potato, para crear personajes secundarios. En su caso partieron del Anything Muppet Verde al que se añadieron los atributos clásicos de la iconografía holmesiana. En dos de los vídeos que pueden ver más abajo reconocerán otro muppet de este estilo, Fat Blue, quien interpretaba, por ejemplo, al cliente de Grover camarero (Coco o Archivaldo, según los países): en este caso hace de Lady Agatha. El apellido del personaje, «Hemlock», fue escogido seguramente porque suena gracioso, pero debemos señalar que esa palabra inglesa significa «cicuta», la famosa hierba con la que Sócrates fue envenenado: ya comentamos la relación entre el filósofo griego y el detective de Baker Street.

La primera aparición del personaje, operado por el titiritero Jerry Nelson, la vimos en el episodio 131 de de Barrio Sésamo, el primero de la segunda temporada, y fue un habitual durante los 70 y los 80; desde entonces hasta ahora le vemos más raramente. He aquí esa primera aparición «El caso del sándwich medio comido»:



Como ven, la historia basa su efecto cómico en la violación del séptimo mandamiento de Knox «El asesino no pude resultar ser el propio detective». El mismo truco usó Jardiel Poncela en una de sus parodias holmesianas.

En los dos sketches siguientes vemos a Vincent Twice, Vincent Twice, personaje inspirado en Vincent Price, y al perro de Sherlock, que se llama Watson. Este personaje responde también a un tópico de las parodias holmesianas, el del Watson más listo que su Sherlock; género cuyo ejemplo más elaborado podría ser el largometraje Sin pistas. El perro descubre mucho antes que Hemlock la solución, pero no puede comunicárselo, en parte por su canina condición y en parte por que el detective no le hace caso. Esta relación entre personajes la encontramos también entre el perro Sprocket y su amo, el inventor chiflado de los Fraggle, una de las mejores creaciones de Henson:




Si en el caso precedente veíamos la violación de una regla de whodunit, aquí el gag se basa la violación de una regla todavía más básica de la narración, al hacer intervenir al narrador, que suponíamos hasta entonces extradiegético. Por otro lado, cumple a rajatabla, y de manera muy astuta, la decimoquinta ley de Van Dine; «La solución final del enigma debe ser visible a todo lo largo de la novela, siempre, por supuesto, que el lector sea lo suficientemente perspicaz como para descubrirla».
En este último ejemplo, «El caso del gato desaparecido», fíjense en la intervención final de Vincent: hereda la costumbre canónica de aludir casos que nunca se llegan a desarrollar en relatos, en este caso «The giant tap of Sumatra», parodiando a la rata del mismo origen (y similar tamaño) que es sustituida aquí por «mat» (estera):



Estimados amigos holmesianos, no dejen de echar mano de sus tántalos y gasógenos para alzar su copa a la memoria de Jim Henson.

Fuentes; a demás de las ya enlazadas, la Wikipedia y la Muppet Wiki.

sábado, 24 de abril de 2010

Sherlock López y Watso de Leche

Dedicaremos algunos post a la recepción de Sherlock Holmes en España: ya habíamos anunciado «Holmes y la condesa del Pazo» o «Sherlock en la escuela Bruguera». Inauguramos la sección con un breve comentario sobre Watso de Leche y Sherlock López, acompañado de ejemplos de sus historietas encontrados en el blog Viñetas y algún otro escaneado propio, los datos están también tomados de la red, de manera que poco aportamos nuevo; es más bien un intento recopilatorio.

Gabriel Arnao, Gabi, publicó su primer trabajo, la historieta El señor conejo, en 1943, en la revista Maravillas. Chance Gardiner, en su blog, lo describe como «un excelente seguidor de la Otra Generación del 27»; aguda observación, ya que comparte con dicho grupo el gusto por el humor absurdo procedente de Gómez de la Serna, y también el trazo art-deco. En efecto, ese estilo de dibujo fue cultivado por muchos artistas del grupo; Tono, Mihura, K-Hito, etc., pero no es exclusivo de ellos; lo encontramos en muchos otros países y, en el ámbito no humorístico, fue popularizado en España por Rafael Penagos (el padre, no la voz española del Holmes de Brett). Una de sus expresiones más elegantes la tuvo en la pluma de Coll y su influencia llega hasta artistas como Vázquez, que lo cultivó en sus inicios, como pueden ver en los ejemplos que publica el blog Viñetas.
BLOG VIÑETAS 007
El blog Viñetas es el único lugar de la red donde he encontrado material gráfico sobre el personaje; estas historietas en concreto, en este post; tienen un fragmento de otra aquí
BLOG VIÑETAS 006

Los autores españoles habían encontrado un filón parodiando al Detective: dejando a parte los pastiches narrativos, como los de Jardiel Poncela, y centrándonos en la historieta, Migosto, en su blog La Osa Mayor menciona, a demás de a López, a Sherlock Gómez, que Raf publica en La Risa (1953) y a Sherlock Pómez, de Palop para la editorial Valenciana (1958).

Las andanzas ecdóticas de nuestros héroes y su dibujante las resumen así los Burgomaestres en el Blog Lady Filstrup: «empezaron a publicarse en Flechas y Pelayos, en 1943, y que en los años setenta repescaron los de Trinca y los de Sacarino. [...] Gabi se marchó a Francia en 1949, y allí empezó a trabajar para SFPI (Société française de presse illustrée), la principal editorial francesa en el terreno de las publicaciones ilustradas de pequeño formato. López y a su ayudante Watso de Leche, Gabi los retomó en Francia, y en 1959 se lo editó la SFPI en la revistas Tartine y Tartinet [...] En 1968, Sherlock López y Watso de Leche se volvieron a publicar en Francia, en esta ocasión en la cabecera de Dennis la Malice».

FLECHASYPELAIS 002 FLECHASYPELAIS 007
El humor del absurdo se encuentra con la escasez de la posguerra en el la truculenta broma de la loncha de jamón. El de López está tomado de aquí, el de De Leche, de aquí

Tras las citadas apariciones en Trinca y Sacarino volvemos a encontrarlos en Mortadelo especial y Mortadelo gigante. En ese entonces, el estilo art-deco hacía mucho que había dejado de ser vanguardista y el personaje había evolucionado; el dibujo se había hecho menos sintético, renunciando al esquematismo art-deco y al blanco y negro puro: con el abandono de su mundo bidimensional se llega a cierta rigidez y el humor absurdo cuaja peor en historietas más largas. A pesar de ello, los personajes conservan su personalidad.

Sherlock López 1
Algunas imágenes de la historieta «El enemigo en casa», aparecida en el Mortadelo especial número 175 y en el Mortadelo gigante número 14. Arriba, la décima página, en la que Watso se libera de sus ligaduras con una estrategia similar a la que usa el condenado de «El pozo y el péndulo» de Poe. Abajo, dos viñetas de la misma historieta; una con una escena ambigua entre López y la atractiva Antígona, en otra, una perspectiva impensable en la primera época del personaje.

Sherlock López 3 Sherlock López 2
Shérlock López
Viñeta de la historieta «Pavor en el pueblo», aparecida en el Mortadelo especial número 170 y en el Mortadelo gigante número 10, todavía encontramos rasgos que recuerdan al estilo inicial del autor, como ese cenicero trípode y ese sifón, que vale tanto como referencia a gasógeno sherlockiano como a la edad dorada de los cócteles y el art-deco; a un madrileño esa conjunción le hará pensar en el Museo Chicote.

Sirvan estas líneas como reivindicación del dibujante y de sus criaturas, a la espera de que una recopilación los saque del olvido editorial.

La 'G' de la capitular pertenece a un alfabeto art-decó diseñado por A. M. Cassandre en 1930
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