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sábado, 12 de mayo de 2012

Sherlock Holmes Museum, 221b Baker Street, London

De los lugares de peregrinación londineses visitados por los fieles holmesianos, el Museo Sherlock Holmes, sito en el actual 221b de Baker Street, es sin duda el prioritario entre los prioritarios.
La calle fue muy castigada por los bombardeos alemanes de la II Guerra Mundial, por lo que resulta muy afortunada la pervivencia de esta casa que comparte con la residencia de Holmes las características que se describen o se infieren de las narraciones canónicas: es de estilo georgiano y, como decíamos, su dirección resulta de lo más conveniente.

El museo pretende ser la auténtica vivienda que compartieron Holmes y Watson, por lo que la recreación está construida desde un punto de vista intrasistemático, dentro del Gran Juego. Siguiendo el orden en el que el visitante accede, consta de:

01 Facade

-Una planta baja, con un estrecho hall de donde parten la famosa escalera con 17 escalones y, allí donde se supondría la cocina y las habitaciones de la señora Hudson, una tienda de souvenirs.

-Un subsuelo, al que se accede desde la tienda de souvernirs del bajo, en el que se encuentran los servicios y un salón con biblioteca que, normalmente, no es accesible al público, pero se puede ver a través de una ventana practicada en la puerta.

-El primer piso, donde se puede visitar la famosa salita con dos ventanas punto de partida y de llegada de tantas aventuras. La habitación de Sherlock Holmes.

-El segundo piso, donde se puede visitar la habitación del Dr. Watson y una exposición de objetos mencionados en el canon; pistas, pruebas y recuerdos.

-El tercer piso, donde se exhibe una colección de figuras de cera que recrean famosos personajes y escenas de las aventuras del detective.

-Un pequeño desván, con un pequeño servicio (de exposición) y maletas, arcones y otros cachivaches amontonados por sus famosos inquilinos.


WatsonSH Portrait
Retratos exhibidos en el museo como los genuinos Watson y Holmes.

Además de todas estas recreaciones, serán atendidos por amables señoritas vestidas de doncellas victorianas, un bobby y, si tienen suerte, por los mismísimos Holmes o Watson, interpretados por simpatiquísimos y veteranos actores.

A modo de guía del museo, les  propongo ver una secuencia de fotos de cada uno de estos niveles. Puede que lo que encuentren allí no coincida exactamente con lo que ven en las fotos, ya que la situación de los objetos varía ligeramente en cada visita, como si de verdad se usara como vivienda, y mi colección de imágenes se ha ido acumulando en numerosas visitas en un periodo de diez años.

El gusto por el detalle y el amor al canon de los creadores del museo es exquisito; en muchas de las fotos se incluye una cita canónica para contextualizarla. Los lectores habituales reconocerán imágenes que ya han aparecido aquí en otros artículos, otras reaparecerán en el futuro, ya que todas ellas merecen una explicación más profunda que la que pueda aparecer en esta breve guía.

Planta baja
Pueden ver algunos ejemplos de los souvenirs disponibles en la tienda de regalos. Volveremos a ellos, más extensamente, en un artículo dedicado al merchandising y memorabilia holmesiana de las tiendas turísticas de Londres. También incluimos en esta presentación fotos de la escalera.



Subsuelo
Comprueben que Mrs. Hudson mantiene el servicio en un estado de impecable limpieza y vean la amplia biblioteca.


Primer piso
El plato fuerte de la visita: la famosa sala con la chimenea, el rincón laboratorio, la mesa del desayuno, etc.:

Allí estaba el rincón de química, con su mesa moteada por ácidos. Allí seguía, alineada en su anaquel, la formidable colección de álbumes de recortes y libros de referencia que tantos buenos ciudadanos de Londres hubieran estado encantados de quemar. Los diagramas, el estuche del violín, el soporte para pipas e incluso la pantufla persa que contenía el tabaco [...] (EMPT)

Y, por si fuera poco, la habitación del Detective.


Segundo piso
Habitación de Watson y objetos personales, pistas, pruebas, equipo, recuerdos de los casos:


Tercer piso
Haciendo honor a su vecina Madame Tousaud, la colección de figuras de cera a tamaño natural. Finalmente añadimos un par de imágenes del desván.


Como les decía, las fotos anteriores son una selección de las he ido tomando yo mismo, pero no agotan el museo. Afortunadamente, muchos otros peregrinos han hecho lo propio. Abajo pueden ver, si tienen paciencia, las más de 6000 que se alojan en Flickr, tras lo cual, si nunca han tenido ocasión de visitar el lugar, tendrán la sensación de que en realidad sí que lo han hecho:



Algunos de los elementos expuestos podrían suscitar la reflexión. Si los del primer piso se ciñen a la ilusión de que es la auténtica residencia de Holmes y Watson, los otros se desligan de esta perspectiva intrasistemática ¿Cómo sería posible que se conserven en buen estado las orejas de la caja de cartón o el pulgar del ingeniero? o, más difícil todavía, uno de los bustos de Napoleón intactos cuando todos son destruidos en el relato ¿Acaso Holmes se guardaba los botines recuperados, como la perla negra de los Borgia? Lo cierto es que en las auténticas casas-museo de personajes históricos se mezclan también los testimonios genuinos con las reconstrucciones didácticas. Algo similar se podría decir del retrato de Henry Ward Beecher ¿No es lógico que los conservadores del museo decidieran enmarcarlo para evitar su deterioro, aunque el canon diga que estaba sin marco? En SOLI, se dice que el reverendo saca una pistola, aunque no precise que de su biblia ¿por qué no?

 Pese a todo, se podrían señalar un par de detalles erróneos que se han deslizado en la recreación. No ambigüedades como las que acabamos de señalar, sino que se les han pasado realmente a los conservadores. Si tienen ustedes alma de detective quizá no quieran seguir leyendo y buscarlos en las imágenes de más arriba. Pistas: los encontrarán ustedes en la secuencia de imágenes de la planta baja y en la de las figuras de cera: no es necesario mirar la 6000 y pico fotos. Uno es un error canónico, el otro de contexto histórico. Son detalles minúsculos: sería de gran ayuda examinar las fotos a pantalla completa. Señalar eventuales errores míos (por ejemplo, cambiar de piso un objeto) también sería de agradecer.

Escaparate tienda

Solución
˙oɹʇsnl un ǝp sɐɯ ɐıɔɐɥ ʇǝǝɹʇs ɹǝʞɐq ǝp sǝuoıɔɐʇıqɐɥ sns opɐuopuɐqɐ ɐıqɐɥ sǝɯloH 'sǝɔuoʇuǝ ɐɹɐd ˙0⇂6⇂ uǝ opɐuıǝɹ ns ozuǝɯoɔ ǝnb ʌ ǝƃɹoɾ ɐ ɐıɔuǝɹǝɟǝɹ uǝ (xǝɹ snıƃɹoǝƃ) ɹƃ 'ouıs (ɐuıƃǝɹ ɐɹıoʇɔıʌ) ɹʌ sɐlƃıs sɐl uɐɹǝʌ ou oɔsɐɔ lǝp ɐıuƃısuı ɐl uǝ sǝpǝʇsn uɐɾıɟ ǝs ıs 'ouɐıɹoʇɔıʌ ʎqqoq oɯoɔ ɐʇuǝsǝɹd ǝs uǝıq ıs 'uoıɔdǝɔǝɹ ɐl ǝp ǝlqɐʇsuoɔ oɔıʇɐdɯıs lǝ
˙q ɐɹʇǝl ɐl ɐ ɹɐsɐd ɐ oƃǝll ɐɔunu :oǝuoɹɹǝ sǝ opuɐıdoɔ ɐʇsǝ ǝnb ɐɔıuuɐʇıɹq ɐl ǝp oɯoʇ lǝ 'oʇɔǝɹɹoɔ sǝ 'ɥpǝɹ ǝp ǝʇuǝılɔ lǝ 'uoslıʍ zǝqɐɾ opuǝıqıɹɔsǝ ɐʇsǝ ǝnb oʇxǝʇ lǝ uǝıq ıS

lunes, 7 de junio de 2010

El tántalo

Volvemos a los objetos que podemos encontrar en el 221B de Baker Street. Si el tántalo está relacionado íntimamente con el gasógeno, que ya examinamos en su día, puesto que ambos se usan para servir brebajes alcohólicos, en nuestra clasificación pertenece a la categoría «objetos inferidos», ya que no se especifica en el Canon que los inquilinos de la famosa dirección poseyeran uno. Aunque ha hecho tanta fortuna que toda recreación que se precie de las famosas habitaciones la incluye, la única mención canónica a tal cachivache la encontramos en BLAC y no lo sitúa en allí, sino en la cabaña del viejo lobo de mar Peter Carey: Homes pregunta al inspector Hopkins si había algún otro licor, aparte del ron que la víctima y el asesino parecían haber compartido, a lo que responde «Yes; there was a tantalus containing brandy and whisky on the sea-chest. It is of no importance to us, however, since the decanters were full, and it had therefore not been used.» («Sí; había un tántalo con brandy y whisky sobre el cofre de marino. Sin embargo, no tiene importancia para nosotros: las botellas están llenas, así que no se han tocado.»). Por supuesto, el joven inspector se equivocaba al no prestar atención a ese detalle.

Tántalo de Baker Street
Tántalo expuesto en el museo del 221b de Baker Street. Sus dos botellas contienen ginebra y whisky, como indican los carteles. Al lado puede ver parte del gasógeno

Un tántalo consta de un juego de botellas de cristal labrado, dos o tres en los modelos más corrientes, que se rellenan de los licores favoritos del usuario, y de un bastidor de madera en el que las botellas encajan. Este bastidor permite ver bien las botellas y su contenido, ya que suele ser muy sucinto, a penas una base y un asa en la parte superior, pero dispuesto tan estrechamente que no es posible hacer uso de las botellas sin abrir el listón frontal de la base en otros modelos, un lateral practicable a tal efecto mediando el uso de una llave.

Tantalus F&M 1
Modelo de tres botellas expuesto para su venta en los almacenes de Fortnum & Mason, de Picadilly street. Abajo, detalle que muestra cómo se abre
Tantalus F&M 2

Naturalmente, el fin de tal dispositivo, a demás del decorativo, es impedir beber tan preciosos néctares a aquel que no disponga de una copia de la llave, muy particularmente, a los miembros del servicio doméstico. Como hemos visto recientemente, la desaparición de un licor no era un tema banal.

Castigos divinos
Tres de los más famosos condenados por los dioses en la mitología griega; Tántalo, Sísifo e Ixión, en una ilustración de The Age of Fable, de Thomas Bulfinch, publicado en Filadelfia en 1897, tomada de Clipart ETC

Otro elemento curioso en relación con este objeto es su nombre, que toma de Tántalo Zeúsida, rey de Frigia. La mitología lo hace reo de diversos delitos según las fuentes; de divulgar secretos de los dioses (Eurípides) de haber robado néctar y ambrosía del Olimpo (Píndaro) de haber servido a los dioses la carne de su propio hijo en un banquete (Ovidio) o de haber robado o escondido el mastín de oro de Rea (Pausanias). Pero si el delito es diverso, su castigo es unánime: Tántalo es condenado a pasar la eternidad padeciendo sed y hambre, pese a encontrarse semisumergido en aguas cristalinas y tener frente a sí una rama con deliciosos frutos en sazón: cada vez que intenta aproximarse a uno u otro manjar estos se apartan de su boca. Tántalo se ha convertido en la imagen tópica de los deseos frustrados y raros son los escritores que no han recurrido a ella.

Tántalo BBC
El tántalo en el Perro de la BBC de 1968
Media de seda: Tántalo
En El caso de la media de seda, Holmes hace uso del tántalo, pese a las llamadas a la moderación de su amigo y doctor
Hound of London brandy
La señora Hudson intenta dar un trago subrepticio de brandy en The Hound of London

Al contrario que los poetas, que retratan las tentaciones de sus personajes comparándolos con el infortunado rey, los caballeros victorianos parecen identificarse más bien con los dioses, al negar la bebida a sus subordinados. En el caso particular de Holmes y Watson, hay que tener en cuenta que no había mucho servicio doméstico en Baker street. Había una doncella, que se menciona, por ejemplo, en STUD y se hace referencia a una nueva cocinera en THOR. A veces se menciona a un muchacho, puede que sea el mismo Billy que vemos en MAZA. Quizá cuando Holmes se preguntaba «¿Hasta qué punto tengo derecho a ponerlo en peligro?» no se refería a un peligro criminal, sino a los peligros de la dipsomanía. Como es sabido, la dueña de la casa, la señora Hudson, aseguraba algunas de las tareas domésticas; ciertas parodias holmesianas, apoyándose quizá en sus orígenes escoceses, le atribuyen una marcada afición por las bebidas espirituosas; es el caso en los tebeos de Nicolas Barral o de la película canadiense The Hound of London. No obstante, en la versión de Granada, vemos que la digna señora accede sin impedimentos a las botellas del tántalo para servir un trago reconfortante a Percy Phelps (NAVA). Un cierto Brad Keefauver ha propuesto incluso que de quien había que defender los licores era del hermano alcohólico de Watson mencionado en SIGN. Sabemos que Holmes había de guardar bajo llave la chequera de Watson para que no se arruinara en los caballos ¿quién guardaría la llave del tántalo?

La capitular está montada sobre un grabado del s. XVII que muestra el castigo de Tántalo.

domingo, 23 de mayo de 2010

Holmes y el ajedrez

Una primera versión de este artículo apareció en El Predicador Malvado en septiembre de 2008. La publicamos aquí con importantes mejoras y adiciones.

El ajedrez aparece frecuentemente en las obras de ficción: en ocasiones como un mero elemento ambiental evocador o atributo de un personaje al que se quiere presentar como inteligente, reflexivo o incluso maquiavélico. Otras veces, con mayor desarrollo, puede aparecer una partida, parcial o completa. Un recurso muy utilizado es el del ajedrez como metáfora del enfrentamiento entre dos personajes, que puede funcionar a varios niveles, desde el más metafórico hasta la partida auténtica a la que aludíamos antes, pasando por diferentes formas de calco de la estructura de una partida o de los movimientos de las piezas por el argumento. Esta transposición de la estructura del ajedrez a la narración ha propiciado obras tan interesantes como La torre herida por el rayo, de Arrabal, o la película Fresh e incluso obras maestras como La defensa, de Nabocov, y también desafortunados experimentos como La tabla de Flandes o Jaque al asesino. El análisis de estas alusiones ajedrecísticas en las artes narrativas, pero también en las plásticas, es el objeto del excelente blog Artedrez, por lo que remitiremos a varios de sus artículos en este post, en el que nos centraremos en el ajedrez en el ámbito holmesiano.

Media de seda 07
El tablero jaquelado y sus piezas forman parte de los elementos que encontramos de manera recurrente en las recreaciones de las habitaciones del 221b de Baker Street, pese a que el Canon no los mencione. Arriba, un ejemplo tomado del telefilm El caso de la media de seda

Dentro de la categoría de objetos no mencionados en el Canon, y sin embargo de persistente presencia en las recreaciones de las habitaciones del 221b de Baker Street, está el tablero de ajedrez; pero antes de examinar la explotación de este elemento en pastiches y adaptaciones, veamos qué papel juega en las narraciones de Doyle. Al contrario que Philip Marlowe, capaz de resolver el enigma de la esfinge, no vemos a Holmes acercarse a un tablero en todo el Canon. La alusión más famosa la encontramos en RETI (nada que ver con el jugador Richard Réti ni con la apertura a la que da nombre) en el que este juego había sido el medio a través del cual el asesino y la víctima habían trabado su relación. Hablando del asesino, muy inteligente, pero de dudosa cordura, explica Holmes «Sobresalía en ajedrez, lo que es rasgo de una mente intrigante». Estamos por tanto en el ajedrez como atributo maquiavélico al que hemos aludido. Esto ha hecho pensar a muchos que Holmes no apreciaba este juego; se le podría objetar que la víctima era un jugador de parecido nivel. Además, si el ajedrez se relaciona con el crimen, precisamente por ello lo consideraría digno de estudio. Juan Requena, en su artículo sobre este relato, considera que su estructura imita la de una partida, como en los casos que hemos mencionado más arriba. Sólo en ese caso debería estudiarlo el Detective, ya dice en STUD que sólo le interesa profundizar en los conocimientos y habilidades que puedan serle útiles en su oficio y el ajedrez, como observaron Unamuno y muchos otros, sólo sirve para jugar al ajedrez. No obstante, ese principio de economía holmesiana es contradicho por las acciones y decires del personaje en numerosas ocasiones a lo largo de sus aventuras, como han señalado muchos autores.

REDC2
Uno de los tópicos más visitados por el arte, ya desde Omar Jayyam, es el que compara a los humanos y sus vidas, sujetas a causas que se les escapan, con las piezas de ajedrez. A esa imagen aluden estos fotogramas: en el primero, del episodio que adapta REDC de la serie de Granada, Holmes se ayuda de unos trebejos para representarse a los miembros de la asociación criminal a la que alude el título; en el de abajo se subraya la metáfora por el pequeño tamaño de los personajes en Basil, el ratón superdetective

Basil2

En cuanto a los trebejos como metáfora del enfrentamiento entre dos personajes, se explota en extracanónicamente a menudo para retratar el antagonismo Holmes-Moriarty, ya que subraya su aspecto intelectual. El texto, por su parte, prefiere una metáfora esgrimística o pugilística, ya que Holmes describe su lucha «silenciosa» con el Napoleón del crimen como «the most brilliant bit of thrust-and-parry work in the history of detection» (FINA). Se recurre, sin embargo, a la ajedrecística, para describir su enfrentamiento con el Conde Sylvius: «Holmes looked at him thoughtfully like a master chess-player who meditates his crowning move» (MAZA):

Simpsons in the Strand
Si The Simpsons-in-the-Strand nació con la intención de dar sus cartas de nobleza a la gastronomía británica, su vocación ajedrecística es evidente desde el portal. Abajo, a la izquierda, la «Inmortal», en una animación tomada de la Wikipedia. A la derecha, hemos marcado con un punto rosa la situación del restaurante en el Stanford's Map Of Central London de 1897. La calle mantiene aún hoy el antiguo sistema de numeración que describimos en su momento a propósito de Baker Street y se encuentra en el número 100

AnimECHECS-Gambit-du-Roi1 Simpsons-in-the-Strand

Podemos esforzarnos en encontrar una referencia indirecta: a Holmes y a Watson les gusta cenar en el Simpsons, donde se dan cita en ILLU y pretenden restaurarse al final de DIYN, tras varios días de ayuno de Sherlock. Este local no sólo es famoso por su cocina, sino también como club de ajedrez: fue frecuentado por Staunton y escenario de la «Inmortal» jugada por Anderssen y Kieseritzky en 1851. Podemos, pues, especular que si nuestros amigos eran habituales de The Grand Divan, deberían haber entrado en contacto con este ambiente.

En todo caso existe, como decíamos al principio, una atracción entre los dos mundos; veamos cómo se ha explotado en cine y televisión, en literatura y... en ajedrez:

Empecemos por citar algunos ejemplos fílmicos:

SH Faces Death 1
Arriba vemos a Basil Rathbone en Sherlock Holmes desafía a la muerte, abajo Jeremy Brett reflexiona frente una posición en el episodio «The Abbey Grange», detalle que no se menciona en el relato

«The Abbey Grange» 1

En el episodio que adapta ABBE de la serie de Granada, Holmes se detiene unos instantes frente un tablero, aquí metáfora de la reflexión profunda en la que está sumido. Inversamente, en The Sevent-per-cent Solution (Elemental, Dr. Freud en España) maltrata y desordena las piezas, expresando así el desorden mental y la incapacidad en la que le ha sumido el abuso de la droga.

Seven-per-cent Solution 02
Sherlock delirante en The Sevent-per-cent Solution

En Sherlock Holmes desafía a la muerte, uno de los largometrajes protagonizados por Basil Rathbone para la Universal, el Detective descifra los versos de un ritual ancestral, una versión ajedrecística del de los Musgrave: el hall de la mansión es un gran tablero no había más que fijarse en las baldosas y los versos que la familia debe repetir de generación en generación, en realidad un mensaje cifrado para descubrir un emplazamiento secreto, son los movimientos de una partida (más información en el post correspondiente de Artedrez).

En la versión de la Hammer del Perro de los Baskerville vemos a Peter Cushing enfrascado en una posición mientras escucha la lectura del doctor Mortimer: la posición de las piezas no tiene mucho sentido, como analiza esta entrada de Artedrez; podemos pensar que el detective pretendía únicamente mostrar su falta de interés por la polvorienta leyenda que le estaban contando.

The Hound Hammer
Peter Cushing parece entusiasmado con su movimiento en la película de Terence Fisher

Como Cushing, su gran amigo Christopher Lee interpreta a Holmes en varias ocasiones. Nos presenta aquí otro aspecto del ajedrez: la partida amistosa. Watson juega con negras en The leading Lady.

Leading Lady 2
Vemos a MacNee jugar dos partidas en este artículo; esta como Watson y otra como Sherlock

Young SH
En Young Sherlock Holmes (en España El secreto de la pirámide) Watson y Elizabeth aparecen jugando, pero ella mira más a Holmes que al tablero. Abajo, Rathbone se distrae de la tediosa travesía jugando con otro pasajero del paquebote en Persecución en Argel

Persecución en Argel

Dos ejemplos de partida entre Holmes y Moriarty en la pantalla:
En Hands of a Murderer vemos como el archicriminal visita al Detective en su propia casa, como en FINA, solo que aquí el célebre diálogo toma la forma de un desafío ajedrecístico.



En The Hound of London vemos como Moriarty opta por la defensa Caro-Kann. Hasta el cuarto movimiento siguen lo que podría haber continuado como la variante Bronstein-Larsen o la Korchnoi, lo que dice mucho de la capacidad de los jugadores, ya que la acción se desarrolla décadas antes de que éstas sean estudiadas en profundidad. Lamentablemente, el profesor cae en una celada que le tiende Holmes con goloso cebo, recibiendo un mate prematuro. 1. e4 c6 2. d4 d5 3. Nc3 dxe4 4. Nxe4 Nf6 5. Qd3 e5 6. dxe5 Qa5+ 7. Bd2 Qxe5 8. O-O-O Nxe4 9. Qd8+ Kxd8 10. Bg5+ Kc7 11. Bd8# 1-0.



Curiosamente, el actor que interpreta a Moriarty se equivoca cuando enuncia uno de sus movimientos. MacNee como Holmes está más cómodo en esta escena que en las que implican movimiento

En ambos casos, desmintiendo la mencionada cita de Unamuno, las partidas afectan a la acción; si en el segundo lo hace gracias a una apuesta, en el primero se acude al grado metafórico, ya que si Holmes hace mate al rey negro (mata a Moriarty) deberá sacrificar varias de sus piezas, ya que éste guarda rehenes que serán ejecutados si algo le ocurre.

Un ejemplo interesante, como era de esperar en una producción soviética, lo encontramos en el episodio «Bloody inscription», de la serie protagonizada por Basili Livanov. Al contrario que en The Hound of London, no se usa una variante moderna, sino una bien conocida desde el s. XVI: Holmes opta por la defensa de los dos caballos. Podemos seguir con precisión los ocho primeros movimientos: 1.e4 e5 2.Nf3 Nc6 3.Bc4 Nf6 4.Ng5 d5 5.exd5 Na5 6.Bb5+ c6 7.dxc6 bxc6 8.Be2 h6, que trazan la variante Suhle de la linea Blackburne. Lamentablente, la continuación de la partida no es tan rigurosa como había sido su apertura.



El uso narrativo del juego aquí es muy particular. Los creadores de la serie se toman la libertad de dinamizar escenas canónicas que consideran demasiado discursivas para la narración fílmica aderezándolas con acciones. Ya vimos (aquí) como insertan las sospechas y descubrimientos sobre la verdadera naturaleza de las actividades de Holmes por parte de Watson (STUD) en un combate de boxeo. Análogamente, inscriben la escena canónica del examen del reloj heredado de Watson (SIGN) en una partida de ajedrez. La partida, además, proporciona una excusa dramática natural para que Watson saque su reloj del bolsillo.

Enigma Livanov Enigma del ratón
La posición de la izquierda es la que vemos en «Bloody inscription» tras varios movimientos escamoteados, en los que las blancas no han sido muy sensatas. Vemos que el alfil toma el caballo negro en c4 y luego Holmes da mate con caballo; de nuevo han debido de escamotear movimientos, pues no es posible tal mate en uno solo. La de la derecha esquematiza la de Basil, ratón superdetective que vimos antes. El ratón juega la torre negra a h4, jaque mate; si aceptamos la metáfora de Jayya ¿significa que el detective es dueño de su propio destino?

Last Vampire
Otra alusión al ajedrez en la serie de Granada, en esta ocasión en el episodio «El último vampiro». Retrata al joven Jack Ferguson, de inteligencia poco común, pero perturbado

El último episodio de la paraholmesiana serie Murder Rooms se titula «La estrategia del caballero blanco» (recordemos que knigth se puede traducir como caballero o caballo del ajedrez). Podemos ahí ver una referencia a otra gran obra victoriana que se inspira en la estructura de una partida: Alicia a través del espejo, de Lewis Carrol.

Piezas 2
Existen numerosos juegos de piezas inspirados en los personajes del ciclo holmesiano, aquí vemos dos ejemplos (tomados de aquí y de aquí, respectivamente). Más abajo, un juego a la venta en la tienda del museo de Baker Street (foto original)

Piezas 1

Ajedrez de Baker Street

Ajedrez SH Variantes
Este modelo pueden encontrarlo en la tienda ajedrecística parisina Variantes

En el ámbito de los pastiches y de la literatura ajedrecística también se ha sacado partido de esta relación:
El pastiche por antonomasia en relación con este asunto es Juegos y problemas de ajedrez para Sherlock Holmes, de Raymond Smullyan. El estilo y el tono serán apreciados por los aficionados; la sorpresa del doctor cuando Holmes le propone ir a un club de ajedrez es similar a la que recibe cuando se entera de la existencia de Mycroft. Muy hábilmente, Smullyan dedica el libro al ajedrez retrospectivo, es decir, a problemas en los que hay que descubrir, no los movimientos que siguen, sino los que preceden a la posición dada. De esta manera se salva la dificultad del supuesto desinterés de Holmes en las materias sin relación con la ciencia detectivesca. Si no han tenido ocasión de leerlo aún, aquí publicamos un fragmento con uno de sus problemas y aquí su solución. También tiene algo de acertijo el pastiche en lengua española, «El caso del ajedrecista retirado», de Francisco Domínguez Pérez.

Harry Nelson Pillsbury Black Peter
A la izquierda, Harry Nelson Pillsbury ¿eran él y Holmes una misma persona? A la derecha Holmes investiga en la cabaña de «Black Peter» donde hay un damero, según la ilustración de Frederic Dorr Steele

En el artículo «The Hoax of his Career», Thomas Hailey defiende que el genio ajedrecístico norteamericano Harry Nelson Pillsbury era, en realidad, Holmes bajo una falsa identidad, tal como nos informa Zsuzsa Polgár en su blog.

Holmes Moriarty P.G. Keeney The Chess Correspondent Jan 1945
A la izquierda, partida aparecida en el número de febrero de 1962 del Chess Review (páginas 45-47) por Fritz Leiber. Blancas, Mr. Sherlock Holmes, Negras, Profesor James Moriarty. Gambito de dama rehusado. A la derecha, un problema creado por P.G. Keeney, aparecido en el The Chess Correspondent de Enero de 1945. Mate en dos «Watson ¿puede usted resolver esto?» Es más sutil de lo que parece. Solución, aquí

En su artículo «Chess and Sherlock Holmes», Edward Winter censa varios textos impresos que han explotado la relación entre el Detective y los trebejos. Entre los textos narrativos, a demás del ya mencionado libro de Smullyan, relatos como «The Case of the Mental Detective» de William R. Hartston o «The Mystery of the Missing Pawn» de H.T. Dickinson. Este último pueden leerlo completo ahí mismo, ya que reproduce las páginas 33 y 34 del número de enero de 1911 del British Chess Bulletin, donde apareció el relato en cuestión. Menciona también artículos y alusiones diversas en publicaciones holmesianas, ajedrecísticas y de carácter general. En ellos encontramos problemas y partidas atribuidas al Detective. Un elemento muy interesante de estas partidas es que proponen el ajedrez como un género de ficción creativa ¿cómo jugarían Holmes y otros personajes del Canon? La información que nos dan los relatos proporcionan las pistas y las restricciones sobre las que el creador de una partida ha de hacer la elección de las aperturas, estrategias, etc. Como ejemplo, reproducimos aquí una de éstas, que le enfrenta una vez más a Moriarty y uno de aquellos, que Holmes propone al análisis de Watson. Que Holmes proponga un problema a Watson reproduce el esquema canónico en el que el detective reta al doctor a usar sus métodos, como al principio de HOUN a propósito del bastón del doctor Mortimer o cuando somete a su análisis la carta del rey de Bohemia en SCAN.

Winter no se priva de algunas alusiones gráficas, como esta ilustración de cubierta francesa que pueden ver abajo y que explota la polisemia de la palabra échec, que podemos traducir tanto por jaque como por fracaso y la de uno de los pastiches de de Carole Buggé, The Star of India.

The Star of India Un échec de SH
En la ilustración de cubierta del pastiche de Buggé, los personajes aparecen como piezas, recordando de nuevo la metáfora de Jayyam; también se hace en las de las dos ediciones del de Smullyan que vemos abajo al imaginar, de diferentes maneras, la pieza comida como víctima de un asesinato

Portada Smullyan

El uso de elementos ajedrecísticos en las artes plásticas y narrativas se asocia a la inteligencia, la estrategia, la complejidad, la manipulación, a la ciencia cuando es arte y a la intriga; todos esos ámbitos son también los del detective de Baker Street, por lo que su relación es muy fecunda y nos dará todavía muchas satisfacciones. Ante tal prolijidad, este artículo renuncia humildemente a la exhaustividad.


En los diagramas, a la excepción del de la Inmortal, que está tomado de la Wikipedia directamente, las piezas están basadas en una de las fuentes para ajedrez que ha diseñado Armando Hernández Marroquín: Chess Condal. La capitular está montada sobre una captura de pantalla del episodio que adapta REDC de la serie de Granada. El pastiche de Francisco Domínguez Pérez está tomado de Sherlock-Holmes.es, una de las direcciones recomendadas en el blogrol, en otra, El diario de la señora Hudson, se nos llamó recientemente la atención sobre él.

PS: En este artículo hemos mencionado a Raymond Smullyan, a quien debemos muchos acertijos lógicos, matemáticos y ajedrecísticos. Acabamos de enterarnos de que el gran clásico en ese campo, Martin Gardner, murió ayer. Resolvamos un problema de matemáticas recreativas en su memoria.

martes, 19 de mayo de 2009

El gasógeno

Uno de los objetos mencionados en el Canon que merece una explicación es el gasógeno. De poco servirá al curioso dirigirse a la entrada correspondiente de la Wikipedia en español, o a la del diccionario de la RAE, ya que sólo traen, por el momento, acepciones relativas a otros ingenios capaces de extraer gas de materiales sólidos, pero que nada tienen que ver con el objeto que nos interesa.

A finales del s. XVIII se descubrió el medio de hacer limonada con burbujas añadiendo carbono; parece ser que dos sabios, Joseph Priestley y Torbern Bergman, llegaron al mismo hallazgo de manera independiente.

Gasógeno V&A Gasógeno SH Memorabilia
A la izquierda, ejemplar expuesto en el Victoria&Albert Museum, de Londres. A la derecha, el prop original usado en la serie de Granada cuando estaba expuesto en el desaparecido Sherlock Holmes Memorabilia, en Baker Street; abajo, el mismo en el episodio que adapta NAVI, con David Burke como Watson. Les invito a encontrar los gasógenos en las ilustraciones que acompañaron al post «Baker street: interiores»

El tratado naval: David Burke
A fines del siglo XIX se patentaron diferentes modelos de botella que permitirían a cada cual disponer de agua carbonatada a voluntad, con el fin de disfrutar de sus supuestas virtudes salutíferas o bien para prepararse un buen copazo. Este último uso es el que interesaba a nuestros amigos Holmes y Watson, que disponían de una de estas botellas en sus habitaciones de Baker Street; el famoso gasógeno. Uno de los problemas técnicos a los que se tuvo que hacer frente fue la tendencia de estas botellas a estallar: una medida de seguridad común era cubrirlas con una malla, que todavía vemos en los sifones actuales, aunque de plástico. El gasógeno, a diferencia de otros modelos de sifón, constaba de dos compartimentos de distinto tamaño; el mayor para contener el agua y el otro para una mezcla de ácido tartárico y bicarbonato de sodio, destinados a producir la reacción química deseada y que pueden ver aquí, gracias a la amibilidad del parroquiano y amigo Illuminatus:

2NaHCO3+HOOC-CH(OH)-COOH > 2CO2+2H2O+NaOOC-CH(OH)-COONa

Ahí estriba la gran ventaja del gasógeno respecto a otros sifones, ya que se podía rellenar en casa, sin necesidad de aparatos industriales. El funcionamiento del ingenio les parecerá aún más claro gracias a la ilustración siguiente, que presenta un esquema del mismo, así como los accesorios necesarios para su utilización y recarga (un simple embudo). Está tomado de Mixing it up, donde pueden encontrar más imágenes interesantes sobre este particular:


Gasógeno ingles

Gasógeno LAGasógeno Campbell
A la izquierda, uno de los ejemplares exhibidos en el museo sherlockiano de San Fernando Valley, California, de cuya página hemos tomadola imagen. A la derecha, un grabado de la época tomado también de la ya mencionada página
Mixing it up


Es un objeto fundamental en la ambientación del apartamento, como bien han entendido muchas de las mejores adaptaciones audiovisuales que lo incluyeron en el decorado: cuando el doctor regresaba de visita, durante su matrimonio, el detective le invitaba invariablemente a servirse de él:

«Lacónico, pero con una mirada amable, me invitó a un sillón con un ademán, me lanzó la caja de puros y me indicó unas botellas de licor y el gasógeno en el ricón.» (SCAN)

«Esperando ¿qué? —Ser asesinado, Watson [...] Pero nada nos impide ponernos cómodos entre tanto ¿no es así? ¿se permite el alcohol? El gasógeno y los cigarros están donde siempre.» (MAZA)

Ya saben, estimados parroquianos, si hemos igualmente de esperar a la muerte ¿qué mejor que hacerlo en compañía de los amigos, en un cómodo sillón, con un puro y una copa?

viernes, 21 de noviembre de 2008

La pantufla persa

En la entrada precedente citábamos un pasaje del relato «El ritual de los Musgrave», donde se hace alusión a la costumbre de Holmes de guardar su tabaco en una babucha persa. Watson insiste en este punto en las aventuras «El tratado naval», «El cliente ilustre» y «La casa vacía».
Es un problema para los fumadores de pipa la conservación de su tabaco en las mejores condiciones posibles; cotejando opiniones de aficionados verán cómo la punta de una zapatilla en la chimenea no es el lugar ideal para una conservación óptima ¿una reminiscencia de los calcetines donde aparecen los regalos navideños? Debemos, pues, concluir que el tabaco alojado en dicha pantufla era el destinado a fumar durante el día corriente, una manera de tenerlo a mano; el hecho de que Holmes fuera un fumador compulsivo presta verosimilitud a esta hipótesis.

Pero ¿a qué objeto alude Watson cuando dice «persian sleeper»? El calzado tradicional persa son las givás. Aunque hay modelos de más lujo y fantasía, se basan todos en la tradicional y humilde que vemos aquí abajo:

Disponemos de este par gracias al fiel parroquiano, amigo y corresponsal en Persia, Manusaurio, que las ha hecho llegar a París en un periquete

La capacidad de este ejemplar, en la bolsa formada entre el empeine y la suela, es de 500 cm3 lo que equivale a una cantidad de tabaco que oscila entre 100 gr., para tabacos voluminosos, como las picaduras en hebra y algo más de 300 gr. para tabacos prensados, tipo flake cut, tal como se encuentran en el comercio; pero, siguiendo nuestra hipótesis de que la idea era mantener tabaco a mano listo para su uso, estaría preparado con antelación, es decir, cuidadosamente desmenuzado, con lo que su volumen aumenta. A la luz de estos elementos podemos especular que Holmes necesitaba, para sentirse a gusto, tener al menos 50 gr. de tabaco disponible, que llenarían la puntera y equivale a la cantidad de los paquetes que encontramos hoy en el mercado.


Ejemplar que pueden ver en el museo londinenese del 221b Baker Street. Abajo, la versión de la exposición de 1951 que se conserva hoy en el pub Sherlock Holmes. Vemos otros detalles como la navaja que pincha la correspondencia pendiente



Tres maneras de servirse tabaco de la pantufla persa según sendas interpretaciones de tres de los actores que han encarnado a Sherlock Holmes: Basil Rathbone (en The Woman in Green) con un gesto displicente, Vasily Livanov (en El perro de los Baskerville) tranquilo y minucioso; el análisis de Jeremy Brett (en «La casa vacía») coincide con el nuestro e imprime una actitud compulsiva

Babucha Persa

Otra heterodoxa manía de Holmes se consigna en «El pulgar del ingeniero»:

Sherlock Holmes, tal como me esperaba, pasaba el rato en su sala de estar en batín, leyendo la columna de sucesos de The Times y fumando su pipa de antes del desayuno, que se componía de todos los restos y fondos de pipa procedentes de las que fumó la víspera; todos ellos cuidadosamente secados y recolectados en una esquina de la repisa de la chimenea.

En el futuro tendremos ocasión de volver sobre los hábitos fumadores de Holmes, las diferentes pipas que se le atribuyen y su afición por cigarrillos y cigarros puros.

Este artículo se publicó originalmente el domingo 8 de junio de 2008 en El Predicador Malvado.