Mostrando entradas con la etiqueta Escenas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escenas. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de febrero de 2012

Il cucciolo dei Baskerville

En la novela de Mark Haddon El curioso incidente del perro por la noche, el protagonista indica que «Dos perros son asesinados en El perro de los Baskerville, el del título y el spaniel de James Mortimer». Ciertamente, el hound es una víctima inocente de la maldad de los humanos. El bloguero Mark Bourne llega a la misma conclusión en este reciente post, escrito desde el punto de vista de su propio perro, a propósito de la versión de la Hammer: el animal parece querer jugar como una mascota con Christopher Lee y el malvado Holmes le dispara.

Efectivamente, ya en su estreno un crítico del Times (Bosley Crowther, citado por C. Streinbrunner en Las películas de Sherlock Holmes) escribió: «En el desenlace hay una breve imagen de un gran danés arrojándose sobre Christopher Lee como si tuviera ganas de jugar; a excepción de la máscara, parece un animal de compañía».

Pero si hay una versión en la que es imposible no compadecerse de esta simpática mascota es la serie italiana de 1968. Díganme si no es así: aquí pueden ver la escena, si su amor por los animales no se lo impide y si no les marea el ritmo desenfrenado del montaje:

martes, 29 de marzo de 2011

El baño turco

Tanto Holmes como yo teníamos debilidad por los baños trucos. Era fumando, en la placentera lasitud del laconicum, donde lo encontraba menos inaccesible y más humano que en ningún otro sitio. En el piso superior del establecimiento de Northumberland Avenue hay un rincón recoleto con dos lechos contiguos; en ellos yacíamos el 3 de septiembre de 1902, cuando mi historia comienza [...](ILLU)

(Both Holmes and I had a weakness for the Turkish bath. It was over a smoke in the pleasant lassitude of the drying-room that I have found him less reticent and more human than anywhere else. On the upper floor of the Northumberland Avenue establishment there is an isolated corner where two couches lie side by side, and it was on these that we lay upon September 3, 1902, the day when my narrative begins. [...])

La escena de la serie de Granada reproduce la sensación de envolvente topografía que sugiere el párrafo de Doyle, llevando al espectador por las diferentes estancias del hammam hasta llegar al rincón recoleto. Holmes recuerda a un buda, como se le describe en VEIL


La versión de la BBC con Douglas Wilmer resulta también interesante, con un aire más de la Roma clásica que del Oriente misterioso. En cambio, la escena es pobremente extrapolada en el Hound de 2002 (abajo) si bien permite una bonita transición de las brumas de Dartmoor a las del hammam

<span class=

Esta afición de los protagonistas se confirma en LADY, donde la lazada de los zaptatos de Watson indica claramente para una mente analítica que había ido a los baños turcos.

Habían llegado a Gran Bretaña por iniciativa de David Urquhart, escritor y diplomático escoces, miembro del parlamento. Herederos de los baños romanos y favorecidos por la corriente orientalizante en boga —que se refleja en el Canon en personajes como Thaddeus Sholto (SIGN) o el barón Gruner (ILLU)— se abrió el primero en Londres en julio de 1860, 5 Bell Street, cerca de Marble Arch y le siguieron muchos: aquí pueden ver una lista de los principales.

Cooling-room in the Nevills Baths
Arriba, el Cooling room (frigidarium) de los baños mencionados en la aventura, abajo, el plano de los mismos. Imágenes tomadas de Victorian Turkis Barths. En la segunda de ellas el autor de la página ha destacado en blanco la zona dedicada a las damas, para subrayar la poca importancia que tenía frente a la de los caballeros

Floor plans of Nevills Baths

Uno de los mejores se encontraba precisamente en Northumberland Avenue, por lo que podemos identificar sin ninguna duda los del relato como los Neville's Turkish Bath. La opinión de nuestros héroes, entendidos en la materia como dejan inferir los fragmentos canónicos citados, coincide con la de los testimonios que conservamos sobre la excelencia del lugar, puesto que preferían desplazarse hasta allí en lugar de visitar establecimientos más cercanos a su domicilio, como el de Marble Arch, el de Marylebone road, o el de la misma Baker Street, de instalaciones menos cómodas y modernas. Fueron diseñados por Mr. Robert Walker y abrieron de 1884 a 1948, con el nombre de Charing Cross Turkish Baths for Gentlemen.

Baños y <span class=
El edificio en la actualidad en una imagen de Google Stretview. La puerta de madera en la esquina redondeada era la entrada de caballeros. A la izquierda se puede ver el Sherlock Holmes Pub. La entrada de damas se situaba en la calle que separa ambos edificios, bajo unos pequeños arcos (abajo, foto del autor)
<span class=

El edificio que albergaba los baños se encuentra junto al actual Sherlock Holmes Pub y, en la calleja que los separa, Northumberland Passage (hoy Craven Passge) aún pueden verse unos arcos de herradura, vestigio de decoración arabizante.


<span class=
El grabado de Howard Elcock que ilustra la escena que comentamos en la edición original en la revista Strand de ILLU.

Como los clubes, los baños turcos eran un lugar de encuentro masculino —naturalmente, la sección femenina estaba completamente aislada—. Un aspecto que no hay que olvidar es su asociación a las fantasías homoeróticas: tanto por la desnudez de los cuerpos, como por las ideas vinculadas al doble origen de la costumbre, griego y árabe. Si el gusto helénico por la pederastia era conocido por las clases cultas, familiarizadas con los textos antiguos, la mayor tolerancia con las prácticas homosexuales en los países árabes formaba también parte de su imaginario. Las colonias, lejos de la asfixiante moral victoriana de la metrópoli, jugaban como válvula de escape. El controvertido texto del explorador y erudito Richard Bruton «La zona sotádica», que publicó como epílogo de su traducción de las Mil y una noches, desarrolla la teoría de que en una franja de países cálidos la homosexualidad está aceptada en las costumbres. Sobre todo ello volveremos con más detalle cuando estudiemos la sexualidad en Sherlock holmes y, en particular, las interpretaciones homosexuales.

Barral y Veys 3
Imagen de contraportada del tercer álbum de Baker Steet, de Barral y Beys

Además de las fuentes enlazadas, también puede ser de interés la lectura de «The Turkish bath : its design and construction; with chapters on the adaptation of the bath to the private house, the institution, and the training stable», cuyo texto completo en inglés se encuentra en Internet Archive. Si quieren difrutar de un baño turco victoriano, parece que todavía es posible.

domingo, 4 de julio de 2010

Horror porcino

El cerdo, por su anatomía y el color de su piel, tiene un aspecto similar al humano. Esta similitud resulta turbadora, pero puede ser práctica en ciertos experimentos; Holmes comprueba gracias a ella si era posible que Black Peter, en la aventura que lleva su nombre, hubiera sido clavado de un solo arponazo en la pared, como un entomólogo hubiera hecho con un escarabajo, según la imagen evocada por el inspector Hopkins. Para ello, Holmes había pasado la mañana en la trastienda de una carnicería. Cuando Watson se sorprende al verle llegar con un arpón, le responde: «Si hubiera usted mirado en la trastienda de Allaryce's hubiera visto un cerdo muerto colgado del techo con un gancho y a un caballero en mangas de camisa acribillándolo furiosamente lo con este arma. Esa enérgica persona era yo, y me he convencido de que, con toda mi fuerza, no era capaz de atravesarlo de un solo golpe ¿Quizá quisiera usted intentarlo?».

Paget BLAC Gutschmidt BLAC
Ilustraciones de Sidney Paget y Richard Gutschmidt para BLAC

La memorable imagen del cerdo colgado es uno de esos elementos canónicos que ha sido extrapolado en adaptaciones no canónicas. La similitud con el humano se subraya por el falso bipedismo que se sugiere cuando el cerdo pende y la incomodidad por el hecho de que aparezca abierto y desangrado. Quizá la costumbre de guardar los cuerpos humanos destinados a la disección colgados de ganchos, sin duda por falta de espacio en las escuelas de medicina de la época, inspiró a Doyle la asociación de ideas.

Recogemos imágenes de tres de esas extrapolaciones; en Estudio de terror, la producción de 2009 y el juego de ordenador que enfrenta el Detective a Jack el Destripador:

Sherlock Holmes vs Jack the Ripper

A Study in Terror

SH 2009 Ritchie 01

SH 2009 Ritchie 02

martes, 20 de abril de 2010

Hominem te memento

En los triunfos romanos, un esclavo que acompañaba en su carro al general homenajeado susurraba al oído de éste una frase. No hay acuerdo en las fuentes sobre cuál era la frase exactamente, según Tertuliano, en su Apologético, se trataba de «Recuerda que sólo eres un hombre»; según todas las versiones el fin de esta costumbre era recordar al homenajeado su condición de mortal y que no se dejara llevar por la vanidad y los elogios.
De ahí toma Doyle su «"Watson," said he, "if it should ever strike you that I am getting a little over-confident in my powers, or giving less pains to a case than it deserves, kindly whisper 'Norbury' in my ear, and I shall be infinitely obliged to you."» («Watson dijo si alguna vez le parece que sobrestimo algo mis poderes o que reservo a un caso menos atención de la que merece, susúrreme amistosamente al oído "Norbury" y le estaré infinitamente agradecido—.» (YELL).

Spiderwoman

El Detective pretende que el recuerdo de su error en el curioso caso del rostro amarillo en la localidad de Norbury le ponga en guardia contra la soberbia, dando a Watson el lugar del esclavo que acompañaba al general en el triunfo.

Woman in Green
«Los hombres prominentes siempre han tenido narices prominentes» dice Holmes en The Woman in Green (en España El caso de los dedos cortados) que se siente identificado con Julio César por su perfil aguileño

Este detalle se ha reinterpretado en diferentes narraciones no canónicas: así, en el largometraje de la Univesal La mujer araña, encontramos el siguiente diálogo entre Holmes y Watson: «—S.H.: Si alguna vez me vuelve a ver demasiado seguro de mí mismo, creyéndome más listo que Andrea Spedding, sólo tiene que decirme una plabra —Dr. W.:¿Qué palabra? —S.H: ¡Pigmeo!». En este caso la palabra que ha de recordar el despiste del Detective es «Pigmeo», ya que uno interviene en esta aventura, idea tomada, por supuesto, de SIGN y de su diminuto nativo de las islas Andamán.

O xango
Pedro II despide a Sherlock y a Watson con un regalo digno de un emperador

También en O xangô de Baker Street el Detective fracasa y el emperador Pedro II de Brasil le regala un extraordinario stradivarius que, de entonces en adelante, habría de recordarle sus límites. Su majestad llega incluso a contar a Holmes la anécdota clásica, atribuyéndola a Julio César, lo cual no es del todo desatinado, puesto que tuvo ocasión de protagonizar varios desfiles de este tipo.

Holmes sobresale en sus capacidades tanto de pensamiento abstracto como en las físicas, por ello Doyle, a través de Watson, no se sonroja al darle atributos propios de Sócrates, como vimos, o, en esta ocasión, de los generales romanos.

La capitular se basa en esta imagen.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Artes marciales

Destacábamos recientemente dos características que los detectives televisivos actuales han heredado de Sherlock Holmes: el enfoque científico de la investigación policial y la habilidad en artes marciales. Hoy trataremos esta última, dejando los aspectos científicos para una próxima entrada. Efectivamente, Holmes era experto en diferentes deportes de combate: la primera mención la encontramos en la famosa lista que hace Watson de las habilidades y conocimientos de su nuevo compañero de piso, cuando intentaba averiguar a qué se dedicaba éste en la vida; el undécimo punto decía «Es un experto luchador de singlestick, boxeador y espadachín.» (STUD, 2). En lo relativo a las artes marciales japonesas, cuando cuenta a Watson la lucha final contra Moriarty en las cataratas de Reichenbach, le dice «tengo cierto conocimiento, sin embargo, de baritsu, o sistema japonés de lucha, que me ha sido útil en más de una ocasión» (EMPT). El interés del personaje por Asia se subraya con menciones al budismo, de las que nos ocuparemos en otra ocasión.

StudyonTerror
En las recreaciones de las habitaciones de Baker Street vemos con frecuencia guantes y trofeos de boxeo, así como cuadros de asunto pugilístico e incluso punching-balls, también espadas, floretes y otras armas, de las que nos ocuparemos en su día. En la imagen, un momento de A Study in Terror, donde se ven varias armas al fondo

No se saca, empero, mucho partido de estas habilidades en el Canon. De la pugilística nos da Holmes una muestra cuando corrige a Mr. Woodley, uno de los villanos que pretendían desposeer de su herencia a la joven señorita Violet Smith: «Hago tan poco ejercicio físico que siempre es un placer hallar la ocasión -me dijo- ya está usted al tanto de que poseo cierta competencia en el viejo y buen deporte británico del boxeo. Ocasionalmente resulta útil. Hoy, sin ir más lejos, me habría ido ignominiosamente mal sin ella.» (SOLI). En este fragmento televisivo basado en el pasaje no tenemos ocasión de ver cómo se llevan al infortunado rival de Holmes en una carreta:
El boxeo de la época era todavía muy deudor de la esgrima en el juego de las distancias y las guardias perfiladas. Tutubeado por jjpittock

Holmes_reichenbach
La ilustración clásica de Sidney Paget del incidente de Reichenbach

JLJReichenbach
En la versión ofrecida por Joyas Literarias Juveniles (número 270) desaparece la lucha ¡Simplemente Moriarty intenta empujar a Holmes a traición y éste se aparta! Dibujo de Julio Vivas

Un beneficio colateral de este hobbie holmesiano es los contactos sociales que le permite tejer. Si el boxeo se considera en la época un deporte de caballeros, no es en ese medio social donde el detective trabará amistades: por ejemplo, en sus días en la universidad no tenía muchos amigos porque, entre otras razones, «Fuera del esgrima y el boxeo, tenía pocas aficiones atléticas» (GLOR). Más bien es en el medio de los truhanes donde cultivará relaciones; los luchadores son a menudo contratados como matones, o como guardaespaldas. La experiencia en este ámbito le permite a Holmes reconocer inmediatamente a Steve Dixie (3GAB) pagado para intimidarle y se le franquea la puerta de Pondicherry Lodge gracias a conocer al portero: «[...] Sí que me conoce, Mc Murdo -exclamó Sherlock Holmes campechano- No creo que me haya olvidado ¿No recuerda al aficionado con el que luchó tres rounds en Alison's rooms la noche de su beneficio, hace tres años?-¡No! ¡Mr. Sherlock Holmes! -rugió el luchador- ¡Dios! ¡Es verdad! ¿Cómo no le he conocido? Si en lugar de quedarse ahí tan tranquilo me hubiera dado ese gancho suyo a la mandíbula le hubiera reconocido sin mediar palabra» (SIGN, 5)


En Young Sherlock Holmes tenemos ocasión de ver tres demostraciones de esgrima; aquí pueden ver dos de ellas
En Sin pistas, Holmes es un personaje ficticio inventado por Watson e interpretado, a la sazón, por un incompetente actor que se ha visto obligado a contratar. En este combate intenta estar a la altura
Hubo de apelar a su habilidad en la esgrima de bastón la noche en que le agredieron dos personas a sueldo del Baron Gruner en Regent Street. Contando el incidente a Watson le dice «Soy algo experto en singlestick, como ustede sabe. Recibí la mayor parte del ataque sobre mi guardia. Fue el segundo hombre lo que resultó demasiado para mí.» (ILLU). Aunque en esta ocasión, igual que en la mencionada lista de habilidades, se aluda al singlestick, la variedad inglesa de la lucha con bastón, para la que se usa un modelo particular especial para el combate, el hecho de que los agresores, que iban vestidos de caballeros, y el mismo Holmes, recurrieran a bastones comunes de paseo, hace pensar que el detective no era ignorante en canne de combat, el arte marcial francesa que aprovecha las posibilidades defensivas del bastón de uso cotidiano.
Bartisu
Diferentes movimientos de bartisu rodeando a su creador; tomado de la Wikipedia
El baritsu, ha sido objeto de controversia durante décadas en círculos holmesianos, ya que no existe ningún arte marcial con ese nombre. Durante años se ha identificado erróneamente con el bujutsu, el sumo o el judo, pero en los noventa del siglo último fue establecido de manera definitiva por estudios de diversos holmesianos, como Y. Hirayama, J. Hall, Richard Bowen y James Webb (cf. Wikipedia) que, en realidad, se trata del bartisu.
3GAB
Imagen del episodio de la serie de Granada que adapta «Los tres gabletes», donde Holmes visita un sala de boxeo

En la versión rusa Watson estaba muy preocupado porque sospechaba que la actividad de Holmes podría tener relación con el crimen. En el momento crítico le reta a un combate de boxeo, no sin antes haber ocultado su revolver a mano. Al final, Holmes le dice; «Efectivamente mis actividades tienen relación con el crimen; soy detective particular.» Waton se encuentra muy tonto y con insuficiente capacidad de deducción, un sentimiento al que se deberá acostumbrar: «Debí adivinarlo desde el principio» dice «¡desde la prueba de la hemoglobina!»

El bartisu es una mezcla de judo y jujutsu con elementos de sistemas de defensa europeos, como los mencionados más arriba. Fue desarrollado por Edward William Barton-Wright entre 1898 y 1902, a su regreso de Japón, donde había residido tres años y entrado en contacto con la lucha japonesa. El nombre de «bartisu» es una mezcla de jujutsu con el nombre del inventor.


La relación de Holmes con las artes marciales ha sido, por supuesto, explotada en los pastiches asiáticos. Aquí vemos una magistral demostración de violín-jutsu, procedente de la película Sherlock Holmes y la heroína china. Tutubeado por 7prcntcocaine
Luxación de hombroAbrazo mortal
Dos momentos de la versión de Granada TV. En una de ellas Holmes intenta una luxación de hombro con cierto estilo jujutsu.
Kinosuke Natsume con SH y el dr. W
En el Sherlock Holmes de Miyazaki, el detective traba amistad con el japonés, residente en Londres como estudiante, Kinosuke Natsume (episodio 19, «La piedra Rosetta») ¿es este encuentro el que aproximó al personaje a las artes marciales niponas?

El hecho de que Holmes domine esta técnica resulta sumamente innovador, tanto desde el punto de vista extrasistemático como intrasistemático. Desde el primer punto de vista debemos considerar que cuando Arthur Conan Doyle publicó el relato, en 1901, la técnica era completamente nueva y es sin duda el primer personaje de ficción europeo en conocer artes marciales de origen japonés, sus herederos, como mencionamos al principio, son multitud. Intrasistemáticamente la inovación es aún más importante, ya que la pelea entre Holmes y Moriarty se desarrolla, de acuerdo con Leslie S. Klinger, Barring-Gould y todos los más importantes cronologistas, en 1891; es decir, antes, incluso, de que el propio Barton-Wright viviera en Japón. Teniendo en cuenta que el Jujutsu y el Judo llegaron con el Maestro Yukio Tani y su hermano a Londres en 1899, seguidos por los maestros Uyenichi, Miyake, Ohno, Aida, Koizumi, y a la vez en Paris con la maestros Renie y Kawaishi, en 1905 (cf. este artículo sobre la historia de jujutsu, entre otras fuentes) podemos admitir que Sherlock Holmes fue tan innovador que, sin duda, fue el primero en practicar estos tipos de lucha en suelo europeo, para gran sorpresa de Moriarty. Esto abre nuevas incógnitas ¿cómo, dónde y con qué maestros aprendió esas técnicas?

En la película que prepara Guy Ritchie se ha declarado la intención de explotar las capacidades de Holmes como personaje de acción: esperemos un resultado estimulante. En 2004 las escenas de canne de combat que vimos en Arsène Lupin de Jean-Paul Salomé, con resabios tipo Matirx, fueron algo decepcionantes.

La letra capitular está montada sobre un sello británico de correos que conmemora la caida a la catarata de Reichenbach; encontrado aquí. Este post ha sido publicado simultaneamente en El Predicador Malvado, donde pueden encontrar otros relacionados: sobre esgrima en el cine pueden consultar éste y en este otro podrán ver la habilidad de Basil Rathbone en el noble arte de la espada.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Holmes y Monk


Vimos en la entrada precedente una introducción general a cómo Holmes influye en las ficciones televisivas actuales. Es un asunto sobre el que volveremos en el futuro, hoy nos centramos en una serie en particular: Monk. Para entender el personaje partiremos de dos principios:

1.Cada héroe tiene sus poderes o, como mínimo, habilidades particulares y en contrapartida sus debilidades: así Superman no soporta la kryptonita y Doraemon teme a los ratones y se pirra por los dorayaki.
2. Por otra parte toda la historia del whodunit puede interpretarse como un análisis de Sherlock Holmes: todo escritor de este tipo de tramas está obligado a plantearse en qué va a parecerse o diferenciarse su propio detective del de Baker Street.


Pero imaginemos por un momento a Holmes: un tipo capaz de darse cuenta de cualquier detalle, por insignificante que parezca; de una traza de ceniza de cigarro a las diferencias entre los barros de los distintos barrios de Londres ¿no podríamos pensar que se trataba en realidad de un obsesivo compulsivo ?

Lo brillante del análisis de Holmes al origen de Monk es que hace indisociables sus habilidades de sus debilidades; ambas son manifestaciones directas de su patología. Si ve los detalles que no encajan es porque le molestan terriblemente, si lucha contra el crimen es por poner orden en la jungla exterior que le aterroriza. Esto se explicita con la frase leitmotiv de la serie «Es un don… un don y una maldición».

Esta coherencia del personaje principal beneficia también a personajes secundarios, en paralelismo con Watson y Mycroft Holmes:

Conan Doyle tenía siempre que buscar alguna excusa para hacer acompañar a sus detective por el Dr. Watson (especialmente desde que este se casa ¡en la segunda de sus aventuras!); aquí la excusa no es necesaria; es evidente que Monk no podría desenvolverse en la vida sin asistencia; siguiendo la misma lógica, Sharona (la Watson de Monk en las primeras temporadas) es enfermera y hereda así, de forma completamente natural, el carácter sanitario de Watson.

Adrian y Ambrose, interpretado magistralmente por John Turturro,
en el episodio «Mr. Monk vuelve a casa otra vez
»



El Sherlock de las series producidas por Granada TV, Jeremy Brett,
con su hermano; Charles Gray componía un Mycroft impresionante,
pero más dinámico que el literario

El paralelo es todavía más evidente en los hermanos, Mycroft Holmes y Ambrose Monk. Ambos aparecen en muy pocas aventuras (Mycroft en cuatro y Ambrose en dos, por el momento) su existencia era desconocida por ambos asistentes de detective (ya que, aunque vivan en la misma ciudad, no se frecuentan) con la consiguiente sorpresa cuando se revela. Ambos tienen las capacidades de observación y deducción desarrolladas en un grado aún más elevado que sus respectivos hermanos menores, pero cuentan con el gran hándicap de no poder moverse, lo que les incapacita para la vida detectivesca. El misántropo Mycroft sólo sale de su casa para ir al vecino Club Diógenes (cuya regla principal es que los miembros no pueden hablarse entre ellos) Ambrose, por su parte, padece (entre muchas otras manías) agorafobia, por lo que en el momento de su aparición en la serie hacía varias décadas que no ponía un pie fuera de casa.


El momento clásico de la entrada de Mycroft,
en la versión de la serie de Granada;
los dos hermanos observan y deducen frente a la ventana de Club Diógenes

La escena paralela en el capítulo «Mr. Monk y las tres tartas»

Mycroft hace su aparición en «El intérprete griego», sin embargo, el capítulo en el que entra Ambrose se parece más a «La aventura de los seis napoleones»: en ambas el malo ha de recuperar una serie de objetos idénticos, en el interior de uno de los cuales debería hallarse el MacGuffin. En este caso tartas de cereza en lugar de bustos de Napoleón; el inicio del capítulo recuerda a El ministerio del miedo de Fritz Lang

La mayor agudeza del hermano mayor se demuestra en ambos casos en deducciones basadas en observaciones efectuadas a través de una ventana; la escena toma visos de competición fraterna y es ocasión de gran asombro para Watson y Sharona.

Como en el caso de Adrian, los «poderes» de Ambrose son inseparables de sus debilidades y quedan (así como la difícil relación con su hermano) explicados por sus trastornos psiquiátricos. Sherlock y Adrian son freaks y eso les permite realizar hazañas por las que obtienen reconocimiento; sus hermanos llevan ese mismo frikismo a un punto tan extremo que les aisla del mundo exterior, que, por consiguiente, les ignora. En ese sentido recuerdan a los hermanos (en la realidad, esta vez) Charles y Robert Crumb, tal como aparecen en el documental de 1994 sobre el famoso dibujante underground.

Este artículo es la reelaboración definitiva de dos : Monk (1) y Monk (y 2), publicados en el blog El predicador Malvado. Las dos capturas de pantalla del capítulo de Monk Las tres tartas, proceden de aquí; estoy particularmente encantado con la capitular y, para hacerla, usé una estatua de Napoleón encontrada aquí.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Herederos de Sherlock Holmes

La sombra de Sherlock Holmes se alarga hasta nuestros días y son numerosas las ficciones narrativas, televisivas en particular, que beben del Canon y esto a todos los niveles de análisis: técnicas narrativas, construcción de los personajes, elementos argumentales, etc.

Las revistas decimonónicas publicaban novelas por entregas; cada episodio continuaba la intriga hasta que ésta finalizaba en el último: la próxima vez que lean El Conde de Montecristo, fíjense en cómo Dumas acaba a menudo los capítulos con un cliffhanger. Doyle tuvo la idea de hacer episodios independientes, cuya acción concluyera cada vez, y que el nexo entre ellos fuera el personaje protagonista. El autor habla de esta técnica, hoy común en muchas series televisivas, en Memorias y aventuras:
Pensaba desde hace tiempo que el folletón tradicional tenía más inconvenientes que ventajas, pues un un lector que se perdiera un número podría desinteresarse de la revista. La mejor solución consistía en mantener sólo un personaje, guardando la autonomía de cada entrega. El comprador estaba así seguro de perderse nada. Creo haber sido el primero en advertirlo y The Strand Magazine la primera revista en aplicarlo.

Monk y Sharona

Sharona representa un vínculo con el mundo exterior en la aislada vida de Adrian Monk. Imagen del capítulo número 14 de la segunda temporada, «Mr. Monk and the Missing Granny», tomada de aquí

En cuanto al recurso de contar la historia a través de un personaje narrador no protagonista no es original de Doyle: tiene sus raíces en Platón, como tendremos ocasión de ver; su antecedente más inmediato sería el ciclo Dupin de Edgar Alan Poe. Sin embargo la explotación del sistema que se desarrolla a lo largo de las historias holmesianas es tal que se han convertido en el ejemplo por antonomasia de este modo narrativo.

Naturalmente, las series de asunto detectivesco son las más dadas a tomar elementos holmesianos. Las protagonizadas por un detective genial están fatalmente obligadas a definirse según su relación con Holmes; si lo hacemos bajo, es para que no sea como él, si lo hacemos alto, es una referencia directa: Poirot tiene bigote porque Holmes no tenía, Maigret fuma pipa porque Holmes fumaba y así. Entre las series recientes, la que ha tomado una posición más coherente en este terreno es Monk, cuyas referencias a Sherlock Holmes tendremos ocasión de analizar. Entre las series que han conseguido crear un referente original, desmarcándose del paradigma holmesiano, quizá la mejor sea Colombo.

House en el 221b
¿Dónde vive House? Elemental, querido Wilson, en el 221b. Imagen del capítulo número 16 de la segunda temporada, «Safe»

No obstante, la serie cuyas referencias holmesianas se han hecho más populares es más de asunto médico que policiaco. Se trata, naturalmente, de House:
Drogadicto genial, su único amigo es el dr. John W., residente en el 221b, arrogante y misántropo, melómano, etc. El censo más completo de rasgos comunes entre ellos pueden encontrarlo aquí, acompañado una lista de citas paralelas entre las dos series.

Batman y HolmesRobert Downey jr

Pues sí, Batman está parcialmente inspirado en Holmes, según el testimonio de sus creadores. A la derecha, una foto de rodaje de la esperada película con Rober Downie Jr. como Holmes, que pretende explotar la habilidad del detective en artes marciales. Tomada de aquí

Alejándonos del whodunit, encontramos en los protagonistas de series policiacas más «de acción» habilidades, hoy día prácticamente indispensables, que Sherlock Holmes fue el primero en incluir en su panoplia de detective. Bill Finger, el cocreador, junto a Bob Kane, de Batman, dijo haberse inspirado en Holmes «en su doble interpretación de Batman como un maestro de artes marciales y un científico» (cf. Wikipedia). En efecto, Holmes fue un pionero en ambos aspectos: fue el primer personaje de ficción europeo en practicar artes marciales japonesas, antecediendo por dos años a su introducción en Inglaterra en la realidad. Holmes usó y promocionó los métodos científicos en el examen de la escena del crimen y el análisis de las pruebas, por lo que podemos decir que C.S.I. y sus epígonos son consecuencia directa de Holmes, ya que no sólo fue pionero en la ficción, sino que sirvió de inspiración a los creadores reales de esa rama de la criminología. Dedicaremos próximamente sendos post a desarrollar estos dos aspectos del personaje; no se los pierdan.

La letra capitular está montada sobre una imagen de una de las películas con Arthur Wontner como Holmes, una adaptación de «Silver Blaze» con intervención de Moriarti y los Baskervilles (1937). Este artículo se publicará simultáneamente en la sección «Sherlock Holmes del blog» El predicador Malvado.